Lo que inicialmente iba a ser una visita de tres horas a San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, se prolongó inesperadamente dos horas más debido a una avería en el avión de Iberia que debía trasladar al papa León XIV de regreso a Roma. Antes de este imprevisto, varias personas tuvieron la oportunidad de compartir instantes con el pontífice en la plaza del Cristo de La Laguna.
El encuentro se centró en la realidad migratoria de las islas, reuniendo a personas migrantes y a representantes de organizaciones que les brindan atención y acogida. María, pedagoga en una de estas entidades, expresó su emoción por la visita, manifestando su deseo de que el papa contribuya a cambiar la percepción sobre los migrantes y a fomentar una mayor ayuda, tanto humana como económica, para facilitar sus proyectos de vida en la isla.
Junto a María, se encontraban Najda, de ascendencia marroquí, y Lassana, de Senegal. Najda destacó la importancia de la visita a un lugar como Tenerife, esperando que sirva para concienciar sobre la búsqueda de oportunidades por parte de las personas migrantes. La visita del pontífice, última parada de su viaje apostólico a España, buscó recoger las vivencias de quienes han buscado un futuro mejor lejos de sus países.
Otras asistentes, como las venezolanas Dennys Padrón y Alba Castellanos, compartieron la emoción de tener cerca al pontífice, confiando en que sus palabras "abran los corazones de la gente". La plaza del Cristo lució banderas de Perú, Colombia y Venezuela, reflejando la diversidad de la comunidad presente.
Jóvenes senegaleses como Ausou Sonko, Mbaye Kdiaye y Khadim Mbengue, que llegaron a El Hierro hace dos años en cayuco y ahora residen en Tenerife gracias a la Fundación El Buen Samaritano, también compartieron su experiencia. Mbacke, otro joven senegalés que arribó en 2024, intervino en el acto para transmitir un mensaje de unidad global, destacando que "este mundo es para todos".
Finalmente, el papa León XIV llegó a la plaza del Cristo cerca de las 11:00 horas, siendo recibido con vítores. Durante el acto, se escucharon testimonios de personas migrantes que compartieron sus vivencias con el pontífice. La despedida se realizó al son de 'Esta es mi tierra', dejando recuerdos imborrables en los presentes.




