Ruyman Afonso Higuera, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1975, es una figura destacada en el ámbito de la educación social. Su enfoque se centra en la comunidad del colegio y el barrio, trabajando como animador sociocultural y mediador. Durante más de una década, ha colaborado de forma continua en centros educativos y ha dedicado casi veinte años a procesos comunitarios en toda la isla de Tenerife.
Para Afonso, su profesión es más que un oficio; es una forma de entender el mundo, arraigada en sus profundas conexiones con Santa Cruz de Tenerife y el interior de la isla. Su trayectoria personal y profesional se ha construido sobre la constante idea de acompañar a las personas. Hijo de Hermógenes, conocido como Hupalupa, investigador y político nacionalista, y de María Amparo, Ruyman se reconoce heredero de ambos. De su padre, figura pública en Santa Cruz, lleva una huella ineludible, mientras que de su madre valora la capacidad de mediación y conciliación.
Su experiencia se ha desarrollado principalmente en el área metropolitana de Tenerife, aunque también ha trabajado en el sur. Este recorrido le permite analizar las desigualdades sociales de la isla, observando cómo la dependencia del turismo y las precarias condiciones laborales en el sur afectan a muchas familias, limitando el tiempo de calidad con sus hijos. Afonso subraya que no se trata de negligencia, sino de supervivencia, donde las familias a menudo se ven atrapadas en estructuras económicas que repercuten en la infancia y su estabilidad emocional.
“"El problema no es solo la pobreza económica, sino también de horizontes. Salir de ese círculo es uno de los grandes retos sociales de Canarias."
Su trabajo va más allá del aula, con una marcada dimensión comunitaria. En centros como el Betancourt y Molina, en Barranco Grande, su jornada comienza evaluando el día junto a docentes y personal, combinando planificación con capacidad de respuesta ante lo imprevisto. Impulsa proyectos como Birmagen o Tenique, que buscan reconstruir espacios de encuentro entre familias, infancia y comunidad, fortaleciendo vínculos y abriendo oportunidades de participación. También destaca iniciativas como la del CEIP Isaac de Vega, en San Isidro, donde la música ha integrado a alumnos de diversos orígenes, y la recuperación de la fiesta de Barranco Grande el próximo 15 de mayo como forma de reconstruir la comunidad.
Afonso defiende la escuela como un espacio de vínculo, comunidad y prevención social. Ante el conflicto, su postura es de comprensión y acompañamiento, no de imposición. En un mundo dominado por la velocidad y las redes sociales, se adapta a los nuevos códigos sin renunciar a la esencia de su labor: escuchar, acompañar y ofrecer una referencia. Su perfil profesional y humano son inseparables, impulsado por la convicción de construir comunidad en Tenerife y Canarias para que los niños crezcan apoyados y la escuela sea un pilar fundamental.




