El director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, ha señalado que la actividad sísmica «se ha ido apagando poco a poco», pero «no ha parado del todo» y existe la posibilidad de que se intensifique. Hasta el momento, se han registrado más de 660 terremotos, de los cuales más de 100 han sido localizados.
Este episodio de actividad sísmica se suma a otros tres enjambres notificados desde mediados de junio, dos de ellos más pequeños y el actual, que es «un poquito más grande». El experto recordó que el último episodio similar, aunque «muy intenso», se produjo en febrero, con siete enjambres en dos semanas.
Domínguez explica que estos eventos, con una magnitud inferior a 1.5, no son percibidos por la población y suelen durar unas cuantas horas. La situación actual indica un nivel de actividad volcánica superior al del año pasado, aunque «no sabemos si esto va a seguir manteniéndose mucho tiempo o si va a desaparecer», por lo que la vigilancia es esencial.
El IGN ha descartado riesgo de erupción a corto o medio plazo, si bien el nivel de actividad es mayor. Domínguez aclara que para una erupción se necesitarían «señales más fuertes, eventos, terremotos más fuertes, deformaciones más rápidas de varios centímetros al día», algo que no se está observando.
Los últimos terremotos detectados se concentran en la misma zona, al oeste de Las Cañadas del Teide, a una profundidad de entre 10 y 15 kilómetros, sin que esta característica haya variado.




