El vicepresidente del Cabildo de Tenerife, Lope Afonso, ha presentado el Plan Director del Heliodoro Rodríguez López, una hoja de ruta para la modernización del centenario estadio. Afonso expresó su satisfacción por un "trabajo complejo" que busca "dejar un estadio en condiciones para ser competitivo" mientras se debate el futuro del recinto, ya sea su reforma integral o la construcción de uno nuevo.
Las dos primeras fases del proyecto se centrarán en la reforma de los vestuarios, la zona de prensa y la zona mixta. Con un coste superior a los 8,5 millones de euros, esta intervención, que tendrá una duración estimada de 20 meses, obligará a retranquear la fachada de la calle La Mutine. Tras la licitación, las obras podrían comenzar a finales de este año, compatibilizando los trabajos con el uso deportivo del estadio.
Una vez finalizada la primera intervención, prevista para 2029-2030, se iniciará la fase 2: la creación de una nueva envolvente exterior. El material elegido, una malla de acero inoxidable, permitirá su retirada y recolocación en caso de futuras ampliaciones. Esta fase se estima que dure alrededor de un año.
Con estas dos primeras fases completadas, el estadio "quedaría en condiciones para aspirar a cualquier participación al nivel que sea", según Afonso. Las mejoras posteriores, como la creación de palcos VIP o la reconversión de las cantinas, así como la decisión final sobre una gran ampliación o un nuevo estadio, quedan supeditadas a un debate posterior.
Lope Afonso ha enfatizado la necesidad de alcanzar un "gran consenso" con el Ayuntamiento de Santa Cruz, el CD Tenerife y el "tinerfeñismo" para definir la solución definitiva. Aunque reconoce que "la postura del club es no moverse del Heliodoro", considera "imprudente" una decisión unilateral y propone que el club establezca cauces para que la afición se pronuncie oficialmente.
Respecto a la financiación, Afonso ha aclarado que será "íntegramente del Cabildo", reivindicando el esfuerzo de la corporación insular. Ha comparado la situación con la reforma del estadio de Gran Canaria, admitiendo "mucha más determinación institucional y social" en la isla vecina, pero matizando que el Heliodoro presenta una "configuración antiquísima" que dificulta la celeridad. Con este plan, se busca "tomar el toro por los cuernos y dejar de poner parches".




