La campana, bautizada como 'Fe' en honor a las virtudes teologales, fue encargada a Edgar Cedrés y está prevista que suene durante el momento de la consagración en la eucaristía que el pontífice presidirá el viernes 12 de junio en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
La idea de utilizar este instrumento metálico surgió de la inquietud del canónigo de la Catedral de La Laguna, Norberto Hernández, responsable de la liturgia cantada, quien buscaba replicar la tradición de San Pedro en Roma, donde una campana marca la consagración.
Tras consultar en la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, se supo de la existencia de esta campana en Playa San Juan, que aún esperaba su instalación en la espadaña de la parroquia de San Juan Bautista. Este templo ha sido reconstruido y ampliado con la colaboración de los vecinos a lo largo de los años, bajo la dirección de su párroco desde hace dieciséis años, Juan José Bello.
El proyecto de las campanas se inició tras una visita del obispo Bernardo Álvarez en diciembre de 2021, quien felicitó el esfuerzo comunitario pero recordó la falta del campanario. Posteriormente, se lanzó una campaña de recaudación de fondos para encargar las tres campanas a Edgar Cedrés, delegado en Canarias de Campanas Quintana.
Las tres campanas, nombradas 'Fe', 'Esperanza' y 'Caridad', son un deseo de un benefactor principal. La primera, 'Fe', ya está terminada y luce inscripciones como «Firmes en la fe» y «Año del Señor 2026», a la espera de ser instalada este año.
Edgar Cedrés, un joven de 28 años con una vocación temprana por las campanas, es el artífice de esta pieza. Cedrés, tataranieto del compositor canario Fermín Cedrés, compagina su pasión campanera con su trabajo como meteorólogo en Televisión Canaria. Ha participado en cerca de un centenar de intervenciones en el Archipiélago, especializándose en electrificación y restauración.
La comunidad parroquial de Playa San Juan acoge con gran satisfacción la posibilidad de que su campana suene durante la visita papal, un evento que su párroco, Juan José Bello, resume con humor: “Una iglesia sin campana es como una paella sin arroz”.




