Los dos individuos, junto a sus cómplices, habrían adquirido una vivienda en Hungría con el propósito de cultivar cannabis. La intervención policial en abril de 2025 resultó en la incautación de 6.289 plantas de cannabis y 58 kilogramos de la sustancia seca, constituyendo el mayor decomiso de este tipo en la historia húngara. Los fugitivos se enfrentan a una pena de hasta 20 años de prisión.
Tras una exhaustiva investigación y seguimiento, se logró identificar a los dos fugitivos en la isla de Tenerife. Ambos habían alterado significativamente su apariencia física y utilizaban identidades falsas para dificultar su localización y evitar ser descubiertos.
Finalmente, los agentes organizaron un dispositivo para su detención, con la colaboración del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) dada su peligrosidad, conocimientos en artes marciales y posible vinculación con el entorno delictivo de la zona.
Los reclamados fueron localizados mientras se dirigían hacia su vehículo. A pesar de ofrecer una fuerte resistencia, fueron detenidos y puestos a disposición de la autoridad judicial competente.




