Estudio de la ULL: El teletrabajo en España evoluciona hacia modelos híbridos

La investigación revela una mejora en la valoración de la modalidad a distancia, aunque disminuye su frecuencia, y señala un aumento de la brecha entre lo deseado y lo ofrecido.

Imagen de un portátil mostrando gráficos de teletrabajo en Canarias.
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Imagen de un portátil mostrando gráficos de teletrabajo en Canarias.

Un estudio en el que participa la Universidad de La Laguna analiza la evolución del teletrabajo en España tras la pandemia, revelando una mejora en la valoración de esta modalidad por parte de los trabajadores a pesar de la disminución de su frecuencia.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, utiliza datos del Instituto Nacional de Estadística y se centra en los cambios registrados entre 2021 y 2022. Los resultados indican que, si bien la frecuencia del trabajo a distancia ha disminuido progresivamente en los años posteriores a la pandemia, la valoración general de esta experiencia por parte de los empleados ha mejorado, apuntando a una creciente aceptación.
El estudio observa un aumento notable en la distancia entre la frecuencia con la que los empleados teletrabajan y la que desearían hacerlo, especialmente entre los más jóvenes y con mayor nivel educativo. Estos colectivos muestran una mayor preferencia por la flexibilidad laboral y la conciliación, y el desajuste entre sus expectativas y las ofertas de las organizaciones podría afectar su motivación y bienestar.
Los autores consideran que el teletrabajo en España ha pasado de ser una respuesta de emergencia a un ámbito de negociación. Subrayan la importancia de políticas laborales que concilien las demandas de flexibilidad con la productividad, la inclusión y el bienestar, reconociendo que el teletrabajo se percibe cada vez más como un indicador de calidad del puesto laboral.
Se recomienda a las organizaciones establecer políticas diferenciadas según las necesidades operativas y definir de forma transparente los criterios de acceso para prevenir percepciones de trato injusto. Las desventajas del teletrabajo, como las molestias asociadas o las diferencias en las condiciones domésticas, requieren una respuesta activa, incluyendo apoyo técnico, equipamiento ergonómico y programas de mentoría.
Finalmente, los responsables políticos deben garantizar que la expansión del teletrabajo no amplíe las desigualdades, promoviendo marcos regulatorios para un acceso equitativo y la protección de derechos como la desconexión y unas condiciones de trabajo saludables desde el hogar. Futuras investigaciones podrían incorporar variables como rasgos de personalidad o características del espacio de trabajo.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Universidad de La Laguna (ULL) (24/09/2026)