Viviendas antiguas y calor: la vulnerabilidad climática de Canarias

Un estudio de la ULL revela la conexión entre el parque residencial envejecido, la población mayor y el aumento de las noches tropicales.

Vista aérea de un barrio de Canarias con viviendas antiguas y nuevas, algunas afectadas por el calor, rodeado de vegetación y paisaje volcánico.
IA

Vista aérea de un barrio de Canarias con viviendas antiguas y nuevas, algunas afectadas por el calor, rodeado de vegetación y paisaje volcánico.

Un estudio de la Universidad de La Laguna revela que las viviendas más antiguas y peor acondicionadas de Canarias, con mayor concentración de población envejecida, sufrirán un incremento más intenso de las noches tropicales a finales de siglo.

Un estudio de la Universidad de La Laguna sobre la vulnerabilidad climática de la población de Canarias muestra que las zonas con viviendas más antiguas y peor acondicionadas para hacer frente al exceso de calor coinciden con una mayor presencia de población envejecida y con un incremento más intenso de las noches tropicales previsto para finales de siglo. El trabajo subraya que el cambio climático exige analizar de forma conjunta vulnerabilidades múltiples y superpuestas.
Los investigadores parten de la constatación de que las evaluaciones del riesgo para la salud asociado al clima suelen dejar fuera de los análisis espaciales un elemento clave: la vivienda. Esta actúa como intermediaria entre el calor exterior y la temperatura interior, condicionando tanto su comportamiento térmico pasivo como las posibilidades de rehabilitación. Por ello, el estudio propone incorporar estos factores como pieza fundamental para comprender la exposición al calor.
Las viviendas, especialmente durante la noche, son un mediador crucial entre las condiciones climáticas exteriores y la exposición térmica de sus habitantes. Las temperaturas mínimas elevadas dificultan el descanso y aumentan los efectos del calor sobre la salud, particularmente en personas mayores.
La investigación, desarrollada por Serafín Corral, Alejandro Herrera, Francisco Armas y Emilio Bonal, del grupo PENSARES, analizó la relación entre la antigüedad de las viviendas, la exposición prevista al calor nocturno y la concentración de población mayor. Los resultados, publicados en la revista City and Environment Interactions, muestran una clara correlación: el 20% de las viviendas más antiguas (construidas en 1962 de media) se ubican en zonas con una densidad de residentes de 65 años o más 5,8 veces superior a las áreas con viviendas más nuevas. Estas zonas afrontarán un incremento de 14 noches tropicales anuales más que las áreas con viviendas más recientes a finales de siglo.
La mayor concentración de viviendas antiguas se localiza en Gran Canaria y Tenerife, islas que aglutinan el 89% de la población de edad avanzada vulnerable. Los investigadores sugieren que centrar las actuaciones en los núcleos urbanos históricos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna permitiría abordar la mayor parte de esta población de manera viable.
Este trabajo evidencia una vulnerabilidad climática ligada a las características del parque de viviendas canario. Las zonas con edificios más antiguos, construidos antes de las normativas actuales de aislamiento térmico, coinciden con mayor concentración de personas mayores y mayores incrementos previstos de temperaturas nocturnas. Esto refuerza la necesidad de considerar las características de las viviendas en las estrategias de adaptación al cambio climático y en la priorización de la rehabilitación de edificios.
La vulnerabilidad climática es el resultado de la superposición de factores constructivos, demográficos, socioeconómicos y climáticos que se concentran y refuerzan mutuamente. Los hallazgos son relevantes para anticipar los efectos del cambio climático en sociedades envejecidas, donde las viviendas con dificultades térmicas actuales podrían sobrecalentarse más a finales de siglo, afectando especialmente a las personas mayores y aumentando problemas de salud y mortalidad.
En los núcleos urbanos históricos de Canarias, el estudio también relaciona la vulnerabilidad al calor con la pobreza energética. La población más expuesta al calor coincide en gran medida con la que ya tiene dificultades para mantener condiciones térmicas adecuadas. Medidas como mejorar la eficiencia energética, el aislamiento de edificios, facilitar el acceso a sistemas de refrigeración y reforzar protocolos sanitarios son clave para abordar ambos problemas.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Universidad de La Laguna (ULL) (23/09/2026)