El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, atiende una media de 300 casos de ictus al año, de los que aproximadamente 250 son de tipo isquémico. El ictus es una patología cerebrovascular que requiere una actuación inmediata para evitar daños cerebrales.
El complejo hospitalario cuenta desde hace 25 años con una Unidad de Ictus donde trabajan de forma coordinada profesionales de Neurología, Neurorradiología, Radiología Intervencionista, Medicina Intensiva, Cirugía Vascular, Cardiología, Rehabilitación y Enfermería. Esta colaboración permite abordar las necesidades de los pacientes en la fase aguda y planificar los cuidados posteriores.
Los profesionales del servicio de Neurología recuerdan la importancia de llamar al 112 ante el primer signo de alarma, como pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en las extremidades, caída de un lado de la cara, dificultades para hablar, alteraciones de la visión, pérdida del equilibrio o dolor de cabeza intenso. La rapidez en la atención es determinante para el diagnóstico y el tratamiento adecuado, incluyendo la trombectomía mecánica en determinados ictus isquémicos.
Desde marzo de este año, el servicio de Neurología ha implementado un modelo de continuidad asistencial para mejorar el seguimiento de los pacientes después del alta. Este proyecto coordina a profesionales hospitalarios y de Atención Primaria, incluyendo enfermería de continuidad de cuidados, Trabajo Social, Nutrición y Rehabilitación, quienes revisan semanalmente los casos para garantizar una transición segura al domicilio.
Además, el hospital incorporó en 2024 un protocolo de detección precoz de la disfagia orofaríngea, una alteración que dificulta la deglución y puede causar complicaciones como deshidratación o neumonías por aspiración. La identificación temprana permite adaptar el tratamiento nutricional, ofrecer educación sanitaria y facilitar el acceso a recursos como la logopedia.




