El municipio de La Orotava, en el norte de Tenerife, contará próximamente con una nueva normativa municipal destinada a poner fin a los reiterados problemas de malos olores y molestias ambientales derivados del uso de abono orgánico en campos agrícolas. El alcalde, Francisco Linares, anunció que el consistorio endurecerá los requisitos para el transporte, almacenamiento y vertido de este tipo de fertilizantes.
La regulación busca un equilibrio entre la actividad agraria, defendiendo el sector primario y la agricultura de kilómetro cero, y la convivencia ciudadana. El objetivo es que el uso de fertilizantes no cause perjuicios a los residentes, especialmente en parcelas cercanas a núcleos urbanos. "El olor hace la vida imposible a los vecinos y eso no puede volver a suceder", afirmó el primer edil.
Una de las principales novedades técnicas será la obligación de presentar una comunicación previa en el ayuntamiento antes de cualquier vertido. Según explicó el concejal de Planificación y Medio Ambiente, Narciso Pérez, esta medida permitirá a la Policía Local y a los técnicos municipales realizar labores de supervisión y control directo.
La ordenanza se centrará especialmente en el estiércol de origen ganadero, como el de aves y porcino, por la intensidad de sus emanaciones. Este tipo de abono deberá estar obligatoriamente fermentado y seco, prohibiéndose su apilamiento directo sobre los terrenos.
Además, se incluirán limitaciones estrictas condicionadas por la meteorología del Archipiélago. Quedará prohibido el vertido de abono orgánico durante periodos de prealerta o alerta por viento o altas temperaturas decretados por el Gobierno de Canarias, priorizando así la salud pública al agravarse la dispersión de olores en condiciones climáticas adversas.
La tramitación administrativa comenzará en julio de 2026, con la previsión de agilizar los plazos para que la nueva regulación entre en vigor antes de finalizar el año, atendiendo a una demanda vecinal.




