El municipio de Los Realejos, en Tenerife, es conocido por sus festejos del Día de las Cruces, especialmente por su exhibición pirotécnica, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Sin embargo, la tradición que precede a esta fecha, concretamente la tarde y noche del 2 de mayo, ha comenzado a deteriorarse en barrios como La Cruz Santa, un núcleo con gran relevancia histórica y etnográfica.
Residentes de la zona han manifestado su preocupación por la pérdida de la costumbre de engalanar las cruces de las fachadas, visitarlas y compartir momentos con vecinos y visitantes, una práctica que incluía invitaciones gastronómicas y música. Esta tradición, que se remonta a siglos, ha disminuido drásticamente en los últimos cinco años, contrastando con su arraigo histórico.
“"La tradición de engalanar las numerosas cruces del núcleo, visitarlas y compartir un rato tradicional con vecinos y visitantes, con invitaciones gastronómicas, música y restaurantes o guachinches que antes se llenaban, se ha ido debilitando al máximo."
El declive se atribuye, en parte, a la aparición de una nueva fiesta organizada por el gobierno local, denominada Cuenta Atrás, que se celebra en la plaza del antiguo ayuntamiento en Realejo Alto. Este evento, pensado para un público más joven, ha concentrado la atención y ha vaciado las calles de La Cruz Santa, diluyendo una costumbre de siglos en favor de un nuevo hábito festivo.
Los vecinos críticos han solicitado a la concejal del barrio que se considere retrasar la nueva fiesta un día, al 1 de mayo, para evitar que la tradición de las cruces siga en peligro. La historia de las cruces en este barrio se remonta a principios del siglo XVI, con una leyenda que narra cómo un caballero fue salvado junto a una cruz, dando origen al nombre del lugar y a una arraigada tradición de festejos.




