La operación se centra en garantizar la seguridad y la correcta gestión de la situación relacionada con el buque, que fondeará en el interior de la instalación portuaria. Este despliegue se produce en un contexto de atención mediática y pública sobre el procedimiento a seguir.
El Puerto de Granadilla ha sido el punto elegido para esta operación, donde se han coordinado los esfuerzos de diversos equipos para asegurar una respuesta adecuada. La supervisión constante busca optimizar los protocolos y la logística necesaria para el desembarco y la repatriación de los pasajeros.
“"Serán los ciudadanos españoles los que desembarquen primero."
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado que el riesgo de hantavirus para la población global es “absolutamente bajo”, buscando tranquilizar a la ciudadanía ante la situación. A pesar de ello, las medidas preventivas y de control se mantienen activas en el puerto.




