Hasta hace poco, el 90% de los adolescentes atendidos por Proyecto Hombre Canarias presentaban problemas relacionados con el cannabis. Sin embargo, la situación ha evolucionado, y la cocaína ha ganado terreno de manera significativa, equiparándose al hachís y la marihuana en los casos tratados por la entidad. En algunos contextos, incluso se ha detectado el consumo de crack.
“"Hemos pasado de un 90% de adolescentes con consumo de cannabis a un escenario en el que hablamos casi de un 50% de cannabis y un 50% de cocaína."
Estos datos, extraídos de la memoria de 2025 de la organización, revelan un cambio de patrón que genera gran inquietud entre los profesionales. Durante el último año, Proyecto Hombre asistió a 142 adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y los 20 años, con una edad media de 18. El perfil de estos jóvenes se ha vuelto más complejo y endurecido, siendo el 87% chicos y el 13% chicas.
Aunque el consumo de crack entre menores es aún residual, su aparición es una señal de alarma. La dirección de la entidad subraya que la intervención para un joven consumidor de cannabis difiere considerablemente de la requerida para un menor que consume cocaína, lo que exige una adaptación en los enfoques de atención.
La preocupación de Proyecto Hombre no se limita solo al tipo de sustancia, sino también al contexto en el que se produce el consumo. Se observa una creciente desconexión de los adolescentes con sus entornos familiares y una mayor exposición a ambientes donde el acceso a las drogas es más sencillo. La organización insta a las familias a supervisar el uso que sus hijos hacen del dinero y a fomentar espacios de convivencia cotidianos, como cenas o actividades compartidas, para detectar posibles problemas a tiempo.
Este fenómeno no es exclusivo de los menores. Entre los adultos atendidos por Proyecto Hombre Canarias, el consumo de cocaína sigue siendo predominante, a menudo asociado al policonsumo. En 2025, el 50% de los adultos en tratamiento consumían cocaína, el 21% crack y el 16% alcohol, con muchos combinando diversas sustancias, incluyendo benzodiacepinas e hipnosedantes recetados.
La entidad atendió a unas 650 personas adultas en 2025, de las cuales aproximadamente 150 pasaron por comunidades terapéuticas residenciales en Tenerife y Gran Canaria. Otro desafío creciente es el aumento de mujeres que buscan ayuda, lo que llevó a la implementación del programa Moneiba. Actualmente, 26 de las 200 personas activas en tratamiento son mujeres, y el 63% de ellas ha sufrido violencia de género. Además, la patología dual, que combina adicciones con trastornos mentales, es una preocupación creciente, afectando al 21% de los usuarios diagnosticados, aunque se estima que el porcentaje real es mucho mayor.




