Los anticoagulantes son medicamentos esenciales para cerca de un millón de españoles, prescritos bajo supervisión médica para reducir la coagulación de la sangre. Su función principal es hacer la sangre más líquida, previniendo así la formación de coágulos que puedan circular por el torrente sanguíneo.
Estos fármacos están indicados para pacientes con diversas afecciones, incluyendo ciertas enfermedades cardíacas o vasculares, fibrilación auricular, tras cirugías de reemplazo de válvula cardíaca, o para prevenir trombosis y coágulos tras intervenciones o en casos de defectos cardíacos congénitos y síndrome antifosfolípido.
Existen diferentes tipos de anticoagulantes. El Sintrom, un anticoagulante oral del grupo antivitamina K, es muy conocido pero requiere ajustes frecuentes de dosis y una dieta controlada en alimentos ricos en vitamina K, como brócoli, coles de Bruselas o espinacas. Otras opciones incluyen la heparina inyectable y los anticoagulantes orales de acción directa (ACOD), que son más estables, no requieren tantos controles y no se ven afectados por la dieta, siendo muy utilizados para prevenir ictus y embolias.
A pesar de la importancia de estos tratamientos, se estima que la mitad de los pacientes anticoagulados no están bien controlados, lo que supone un riesgo vital. Los especialistas del Hospital Universitari Sagrat Cor recalcan la importancia de acudir a los controles médicos y seguir pautas de estilo de vida saludable.
Entre las recomendaciones clave se encuentran mantener una alimentación variada y sana, evitar alimentos ricos en vitamina K si se toma Sintrom, no fumar, controlar el sobrepeso y la obesidad, reducir el consumo de alcohol, realizar ejercicio moderado y mantener bajo control la tensión arterial y el colesterol.
La Unidad de Hematología del Sagrat Cor recuerda a los pacientes anticoagulados la importancia de consultar al médico ante cualquier signo de alarma. Esto incluye hemorragias nasales persistentes, sangre en heces u orina, traumatismos craneales, dudas sobre el tratamiento, o si se va a someter a una intervención quirúrgica, una prueba invasiva, iniciar nuevos tratamientos o modificar la dieta.




