Ciudad Jardín: el barrio de Las Palmas que nació de la necesidad

El nombre de esta codiciada zona residencial de Las Palmas de Gran Canaria tiene su origen en un modelo urbanístico europeo y la influencia británica.

Imagen genérica de casas con jardines y calles amplias en Las Palmas de Gran Canaria, representando el concepto de 'ciudad jardín'.
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Imagen genérica de casas con jardines y calles amplias en Las Palmas de Gran Canaria, representando el concepto de 'ciudad jardín'.

El barrio de Ciudad Jardín en Las Palmas de Gran Canaria, hoy una zona residencial codiciada, surgió de la antigua Vega de Santa Catalina, un terreno poco apreciado que se transformó gracias a la influencia británica y un plan urbanístico.

Lo que hoy conocemos como Ciudad Jardín, uno de los barrios más deseados de Las Palmas de Gran Canaria, tiene un origen humilde. Antes de convertirse en un área de chalés y calles tranquilas, la zona era la antigua Vega de Santa Catalina, un paisaje de arenales poco valorado que incluso resultaba un inconveniente para el desarrollo comercial de la época a finales del siglo XIX.
Este espacio, alejado de las aspiraciones residenciales de la burguesía local, contrastaba con la visión de crecimiento urbano impulsada por la actividad económica y el comercio. La presencia británica en la isla jugó un papel crucial en su transformación, introduciendo un modelo urbanístico que buscaba combinar viviendas, zonas verdes y una cierta distancia del centro urbano.
El nombre 'Ciudad Jardín' no se refiere a la abundancia de jardines preexistentes, sino que remite directamente al concepto de garden cities popularizado en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX. La idea, promovida por Ebenezer Howard, proponía un equilibrio entre la vida urbana y rural.
La influencia británica se materializó en la construcción de villas y equipamientos, perfilando la zona como el "barrio de los hoteles", con el Hotel Santa Catalina como uno de sus emblemas. Esta ocupación del territorio, con casas aisladas y amplias parcelas, representaba una alternativa residencial distinta a la de los núcleos históricos como Vegueta o Triana.
Aunque la versión grancanaria no fue una réplica exacta del modelo teórico de Howard, sí adaptó la idea a una zona residencial exclusiva. El nombre, por tanto, no describía la realidad existente, sino la aspiración de lo que se quería crear.
El desarrollo urbanístico formal llegó con el Plan de Ordenación para Las Palmas presentado por el arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre en 1922. Este plan reorganizó la antigua Vega de Santa Catalina, y el propio Martín-Fernández de la Torre contribuyó a dar forma al barrio diseñando numerosas viviendas. La propuesta atrajo a las clases acomodadas, que buscaban privacidad y calma.
Aprobado en 1930, el plan marcó el rumbo para las décadas siguientes, viendo cómo la zona se llenaba progresivamente de chalés. Para mediados del siglo XX, Ciudad Jardín ya era reconocible, ocupando el espacio que históricamente había separado el casco histórico del puerto, contribuyendo a la unificación de la ciudad.