Comercial Abraham, uno de los comercios de ropa más antiguos de Arucas, ha abierto sus puertas durante casi cincuenta años, ahora bajo la dirección de su segunda generación familiar. El Ayuntamiento ha reconocido su trayectoria con la medalla de oro de la ciudad, destacando su "gran capacidad de adaptación y contribuir al desarrollo del tejido comercial".
Abraham El Jaber, a punto de cumplir 91 años, aunque jubilado, mantiene su conexión diaria con el negocio y la clientela. Nacido en Siria, sus padres se asentaron en Canarias a principios del siglo pasado, iniciando su andadura comercial en Tenoya y posteriormente en Arucas. Tras quedar huérfano en su adolescencia, El Jaber comenzó su camino empresarial, primero con un cuñado y luego estableciendo su propia tienda en 1985 en la calle Alcalde Suárez Franchy.
El empresario recuerda cómo, a los 16 años, tuvo que cobrar deudas a pie por todo el municipio y zonas cercanas como Firgas, una experiencia que le permitió conocer a mucha gente y generar confianza. Inicialmente, la tienda ofrecía una amplia gama de productos, desde electrodomésticos hasta ropa, funcionando como un "mini Corte Inglés". Con el tiempo, se ha especializado en moda, especialmente para caballeros y señoras, ofreciendo trajes completos por unos 200 euros y uniformes para colegios públicos de Arucas.
Abraham El Jaber, casado con Rita María Marrero desde hace 61 años, destaca la importancia de la adaptación a los nuevos tiempos y la relación cercana con los clientes. La tienda ha visto pasar a tres generaciones de la misma familia, y la fidelidad es alta, con solo una pequeña parte de malos pagadores a lo largo de su historia. Una anécdota memorable es la de un cliente que acudió de madrugada el Día de Reyes buscando desesperadamente un chaquetón.
Actualmente, el negocio está en manos de sus hijos, Abraham, Octavio (conocido como Abraham por su presencia diaria) y Mabel. Ellos, que crecieron en el entorno comercial, han optado por continuar el legado familiar, reconociendo el esfuerzo de sus padres. Trabajan junto a Mapi, una empleada con casi cuatro décadas de antigüedad. La familia se muestra orgullosa de la medalla de oro, reconociendo que atraen clientes de otras zonas como el sur de la isla, Guía y Gáldar, por su trato personalizado y la calidad de sus productos para mayores de 60 años.




