El ascensor de Las Rehoyas vuelve a fallar un mes después de su reparación

Usuarios del centro deportivo lamentan la nueva avería del elevador que conecta Las Rehoyas y Schamann, achacada al vencimiento del contrato de mantenimiento.

Panel de control de ascensor dañado por agua con luces de advertencia.
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Panel de control de ascensor dañado por agua con luces de advertencia.

El ascensor panorámico que conecta los barrios de Las Rehoyas y Schamann en Las Palmas de Gran Canaria ha vuelto a quedar fuera de servicio apenas un mes después de su última reparación.

El pasado 15 de abril, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria anunció la puesta en marcha del elevador tras resolver una incidencia técnica relacionada con filtraciones de agua en el centro deportivo Las Rehoyas. Sin embargo, la infraestructura ha vuelto a paralizarse debido al vencimiento del contrato de mantenimiento.
Esta nueva interrupción genera malestar entre los usuarios habituales, que dependen del ascensor para acceder al centro deportivo, realizar gestiones o acudir a centros educativos y sanitarios. La infraestructura salva más de 30 metros de desnivel entre ambas zonas.

"A las 6.30 horas, cuando llegamos por la mañana, ya tenemos entre 20 y 30 mensajes de whatsapp preguntando si lo han arreglado."

personal encargado de atención al cliente · empresa gestora del centro deportivo
La empresa gestora del centro deportivo señala que muchos de sus usuarios, entre los que se encuentran entre 2.000 y 3.000 mayores de 65 años, se ven perjudicados. Algunos se ven obligados a asumir un gasto diario en taxi de entre 7 y 8 euros para poder acudir a sus terapias de rehabilitación o acuáticas.
Usuarios como Mirta Esther Ortiz Castillo critican la situación, señalando que el ascensor "no estuvo ni 20 días arreglado". Otros, como Isabel Orozco, afirman que "mucha gente ha dejado de venir" por la dificultad de subir las escaleras que conectan con Schamann, lo que les provoca daños en las rodillas o les obliga a dar rodeos para coger el transporte público.
Manuel Santana Melián, de 90 años, también expresa su queja, solidarizándose con quienes necesitan el ascensor para comunicarse con Schamann, supermercados y otros servicios.