El buque oceánico multipropósito Duque de Ahumada, la embarcación más grande de la Guardia Civil, se encuentra en el Puerto de Las Palmas. Tras su participación en la captura de más de 30.000 kilos de cocaína a bordo del mercante Arconian, el buque ha extendido su pasarela en el muelle Sanapú para que la ciudadanía pueda conocer sus instalaciones y la complejidad de las operaciones marítimas.
Con 83 metros de eslora y 14 de manga, el Duque de Ahumada supera en tamaño a otras embarcaciones de la Benemérita y destaca por su avanzada capacidad técnica. Está equipado con drones, robots submarinos, un helipuerto, lanchas rápidas de intervención y un quirófano con conexión satelital al hospital de Defensa.
Bautizado en honor al fundador de la Guardia Civil, el buque fue construido en los astilleros de Vigo y finalizado en septiembre. Su diseño lo convierte en una base flotante, con capacidad para 28 tripulantes de forma permanente y hasta 56 cuando es necesario. La tripulación, compuesta por personal civil y agentes de la Guardia Civil, trabaja en turnos de quince días, manteniendo el buque operativo de forma continua.
La embarcación cuenta con cinco cubiertas. La superior alberga el puente de mando, mientras que las inferiores incluyen camarotes, dependencias de oficiales, la cubierta de botes con embarcaciones auxiliares, cocina, comedor, gimnasio y una sala de náufragos con capacidad para más de 120 personas. También dispone de una morgue y dependencias médicas. Los visitantes no tienen acceso a los calabozos, donde se retiene a las personas apresadas.
Entre las intervenciones más destacadas se encuentra la lancha rápida de 11 metros de eslora, capaz de superar los 60 nudos, que se utilizó para abordar el mercante Arconian. El Duque de Ahumada centra su misión en la lucha contra el narcotráfico y el control de la inmigración irregular, pero también participa en labores de salvamento marítimo, inspección pesquera y vigilancia.
La vida a bordo combina disciplina operativa con convivencia. El buque está dotado de gimnasio, zonas comunes de descanso y espacios de ocio para aliviar la tensión durante las largas jornadas en alta mar, especialmente en periodos sin operaciones de riesgo. La tripulación ha participado en rescates, como el de un pesquero gallego que se hundía poco después de la botadura del buque.




