El Puerto de Las Palmas estrena túnel de frío para certificar transporte perecedero

La nueva infraestructura en el Puerto de Las Palmas permite a Canarias realizar ensayos de certificación ATP sin traslados a la península.

Imagen genérica de la puerta de un camión frigorífico en un puerto, con condensación y un entorno industrial borroso.
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Imagen genérica de la puerta de un camión frigorífico en un puerto, con condensación y un entorno industrial borroso.

El Puerto de Las Palmas ha puesto en marcha su primer túnel de frío, una infraestructura clave que permite certificar vehículos de transporte de mercancías perecederas bajo estándares internacionales ATP directamente en Canarias.

Esta iniciativa, impulsada por el Grupo Itevelesa, marca un avance significativo para la logística del archipiélago, eliminando la necesidad de trasladar vehículos a la península para cumplir con las exigentes pruebas de aislamiento térmico.
El transporte de productos perecederos es fundamental para la salud pública, asegurando que alimentos frescos (entre 4°C y 8°C) o congelados (a -18°C) lleguen en óptimas condiciones. El Acuerdo ATP establece las condiciones técnicas para camiones, remolques y furgonetas que operan con temperatura controlada.
La normativa distingue entre vehículos isotermos, frigoríficos y refrigerantes, cada uno con capacidades distintas para mantener la temperatura. La certificación ATP debe renovarse cada seis años tras la primera matriculación y, posteriormente, cada tres años mediante inspecciones.

El momento clave llega a los 15 años de vida útil del vehículo. En ese punto, la normativa exige la realización de un ensayo de isotermia en un túnel de frío.

Este ensayo, que mide el coeficiente K de aislamiento térmico, es crucial para determinar la aptitud del vehículo. Además, existe un periodo transitorio hasta 2027 para vehículos que no superaron la prueba a los 15 años, obligándolos a realizarla a los 21 años.
Superar esta prueba no solo garantiza la seguridad alimentaria y evita la ruptura de la cadena de frío, sino que también contribuye a la sostenibilidad al reducir el consumo energético y las emisiones de CO₂. Asimismo, proporciona seguridad jurídica a las empresas transportistas, evitando sanciones.
Hasta ahora, la ausencia de estas instalaciones en Canarias obligaba a los operadores a desplazarse a la península. Con la operatividad del túnel de frío de Itevelesa en el Puerto de Las Palmas, la región se equipara técnicamente al resto del territorio nacional, mejorando la eficiencia y competitividad del transporte a temperatura controlada en las islas.