Los hechos ocurrieron en la calle Doctor Miguel Rosas, cerca del parque de Santa Catalina, tras una llamada alertando de la presencia de un individuo en el borde de un bloque de apartamentos con supuesta intención de precipitarse al vacío. Al llegar, los agentes intentaron comunicarse con el hombre, de nacionalidad ucraniana, sin éxito. El individuo, haciendo caso omiso a las peticiones, sacó papeles de sus bolsillos, les prendió fuego y los lanzó hacia los policías.
Varias unidades de bomberos, una ambulancia y un médico del Servicio Especial de Urgencias se personaron en el lugar para intentar interactuar con el hombre, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos. Ante la progresión del individuo por la cornisa, los agentes accedieron a dos apartamentos, pero este se alejó de ellos.
Tras casi dos horas de intentos de diálogo, los bomberos forzaron la puerta de un apartamento cercano a la posición del hombre. Desde la cuarta planta, prepararon un sistema de cuerdas para evitar caídas, pero la posible amenaza que representaba el individuo hizo que los policías locales, equipados con arneses, asumieran la maniobra de rescate.
El varón indicó que si la Policía se retiraba, él descendería. Se despejó la vía y, aprovechando una conversación iniciada por un bombero con el individuo desde un apartamento contiguo, los agentes se acercaron sin ser detectados. Al alcanzar la distancia adecuada, se abalanzaron sobre él, lo sujetaron y lo introdujeron en un apartamento a través de la ventana. Allí, el personal médico le administró un calmante antes de ser trasladado al centro de salud y posteriormente derivado a la unidad psiquiátrica del Hospital General de Gran Canaria Doctor Negrín.
Posteriormente, se localizó a los propietarios de la vivienda cuya puerta fue forzada, quienes regresaban de un viaje fuera de la isla. Se les informó de lo sucedido y se les comunicó que una patrulla permanecería custodiando el inmueble. También se notificó al dueño del restaurante bajo el edificio sobre los daños en sus sombrillas por los objetos incendiados, y a la administradora de fincas por los perjuicios a la fachada al arrancar cableado.




