El Ayuntamiento de Santa Brígida, a través de la Concejalía de Parques y Jardines, ha culminado la intervención de urgencia para talar un ejemplar de pino canario (Pinus canariensis) situado en la intersección de la calle Castaño Alto con la calle Calvo Sotelo, en las proximidades de la carretera GC-15. La decisión se tomó ante la amenaza severa de caída, que ponía en peligro la integridad física de peatones, conductores y viviendas colindantes.
La retirada inmediata del árbol fue adoptada tras análisis periciales e inspecciones de campo realizadas por los servicios técnicos y la empresa especializada Acciona Medio Ambiente. Esta medida también respondió a quejas y avisos de vecinos sobre las condiciones del ejemplar y el posible riesgo que representaba.
La operación se desarrolló sin incidencias operativas ni daños materiales. La tala responde a una situación de riesgo extremo de caída, considerada necesaria e inaplazable para preservar la seguridad en el punto.
El dictamen técnico determinó que el ejemplar, de aproximadamente 15 metros de altura y 0,50 metros de diámetro, presentaba un Potencial de Fallo clasificado como «Muy Alto» (Nivel 3). Combinado con una Diana de ocupación «Constante» (Nivel 5), el Riesgo final de Accidente era de extrema gravedad.
La inspección detalló una acusada e irreversible inclinación del tronco sobre la calzada y fincas urbanas. El ejemplar transmitía fuertes empujes sobre un muro perimetral de mampostería, que ya presentaba importantes fisuras y deterioro. Los expertos señalaron que la estructura del muro actuaba como un tope lateral inestable, y su fallo podría provocar el colapso repentino del pino. La copa voluminosa incrementaba la fuerza de palanca con el viento.
Dadas las características espaciales, el Ayuntamiento descartó alternativas de conservación. La ubicación en un parterre reducido limitaba el anclaje radicular, imposibilitando el trasplante. Las podas o tirantes resultaban insuficientes. Al no ser factible eliminar la exposición de peatones y vehículos, la tala controlada fue la única alternativa viable para garantizar la seguridad.
Aunque el pino canario es especie protegida, la normativa y la responsabilidad institucional obligan a actuar ante riesgos para la seguridad. Se procedió a la tala para eliminar el riesgo potencial antes de un episodio meteorológico adverso o el deterioro del muro de apoyo.
Tras las labores de apeado, troceado y retirada, se ha restituido el tráfico peatonal y rodado. En los próximos días se evaluará el estado del muro y se planificarán intervenciones paisajísticas en el espacio liberado.




