En lo que va de año, un total de 64 contenedores han sido quemados en distintos puntos del municipio, siendo el último incidente registrado en la madrugada del pasado 30 de agosto. Los daños han afectado a contenedores de diversas capacidades y sistemas de recogida, lo que ha requerido la movilización de recursos municipales para su retirada, reparación o sustitución y la posterior restitución del servicio.
La concejala responsable del área, María Calderín, ha lamentado que el Ayuntamiento deba asumir este gasto extraordinario para recuperar elementos esenciales del servicio público de recogida de residuos. "Cada vez que se produce un acto vandálico que obliga a reponer un contenedor tenemos que realizar un gasto adicional que repercute directamente en los recursos públicos", señaló.
Calderín destacó que estos medios económicos "podrían destinarse a otras actuaciones de mejora del servicio", y subrayó que las consecuencias de estos actos no se limitan al coste económico. "Los equipos tienen que modificar su planificación, realizar desplazamientos y dedicar horas de trabajo y medios materiales a solucionar estos daños, en lugar de destinarlos a las tareas previstas", explicó.
La responsable municipal hizo un llamamiento a la colaboración y al civismo de la ciudadanía para contribuir a preservar los elementos destinados a la prestación de los servicios públicos. Recordó que los actos vandálicos sobre los contenedores "no solo generan un perjuicio económico para las arcas municipales, sino que también alteran la planificación diaria del servicio y afectan al normal funcionamiento de la recogida de residuos".
La Concejalía de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos continuará trabajando para garantizar la reposición de los contenedores afectados y mantener la prestación del servicio en las mejores condiciones posibles, al tiempo que insiste en la importancia de hacer un uso responsable de los equipamientos municipales.




