Telde planea eliminar 201 plazas de aparcamiento para priorizar peatones y bicicletas

El nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible propone restringir el acceso de vehículos privados en San Gregorio y San Juan, fomentando alternativas de transporte público y ciclista.

Imagen genérica de una calle peatonal en una ciudad española con arquitectura tradicional.
IA

Imagen genérica de una calle peatonal en una ciudad española con arquitectura tradicional.

El municipio de Telde se prepara para una transformación en su movilidad urbana con un nuevo plan que contempla la eliminación de 201 plazas de aparcamiento en San Gregorio y San Juan. La iniciativa busca ganar espacio para peatones y bicicletas, restringir el uso del coche en zonas céntricas e implementar nuevas alternativas de transporte.

El Ayuntamiento de Telde ha dado un paso más en la elaboración de su Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), un documento que podría suponer la pérdida de 201 plazas de aparcamiento en las zonas de San Gregorio y San Juan. El plan, cuyo borrador y documento ambiental se han sometido a información pública durante 45 días hábiles desde el 1 de septiembre, persigue un cambio radical en la forma de desplazarse por el municipio, priorizando el espacio para peatones y ciclistas, limitando el acceso del vehículo privado en el casco y mejorando las alternativas de transporte público.
Una de las medidas más significativas se centra en San Gregorio, donde se propone la creación de una Zona de Cero Emisiones alrededor de su centro histórico y zona comercial. La primera fase de esta actuación implicaría la eliminación de 191 plazas de aparcamiento. Como alternativa, el plan contempla el futuro aparcamiento del Palacio de la Cultura, con capacidad para más de 1.200 vehículos, con el objetivo de transformar el área comercial en un gran centro abierto donde el peatón sea el protagonista.
En San Juan, la propuesta es similar pero con un impacto menor en el estacionamiento, con la supresión de diez plazas en una primera etapa. Esta intervención abarcaría el casco histórico, calles aledañas y el parque de Arnao, buscando evitar el tráfico de paso en una trama urbana considerada poco preparada para soportarlo. Calles como Juan Carlos I, Conde de la Vega Grande y Don Esteban, entre otras, se acondicionarían como vías de acceso restringido, con vistas a una futura peatonalización más amplia.
El diagnóstico del plan revela una alta dependencia del coche en Telde, estimando unos 250.000 desplazamientos diarios de residentes, de los cuales el 70,7% se realizan en vehículo privado. El objetivo para 2030 es reducir este porcentaje al 55%, lo que, según cálculos del documento ambiental, supondría una disminución del 20% en kilómetros recorridos y la evitación de unas 9.700 toneladas de CO₂ anuales.
Para fomentar alternativas al coche, el plan propone la creación de un sistema municipal de bicicleta pública eléctrica, con una primera fase de 105 bicicletas distribuidas en 21 estaciones. Asimismo, se dibuja una red ciclista de aproximadamente 24,6 kilómetros, con siete itinerarios que buscan incrementar el uso de la bicicleta, actualmente en un 0,3%, hasta el 3% en 2030.
Las actuaciones previstas, con un coste estimado de 17,7 millones de euros, destinarán más del 83% a movilidad peatonal (9,2 millones) y bicicleta (5,6 millones). Esto incluye mejoras de aceras, itinerarios seguros para centros educativos y carriles bici. En la GC-100 a su paso por Jinámar, se plantea eliminar un carril de circulación para ampliar aceras, lo que podría suponer la supresión de 92 plazas de aparcamiento.
El transporte público actual se califica como "no competitivo", con tiempos de viaje significativamente superiores a los del coche. Para mejorar la situación, se propone una nueva línea circular que conectaría los principales núcleos urbanos, con una frecuencia máxima de 30 minutos. Además, se estudiará un servicio de taxi a demanda subvencionado para núcleos con menor conexión regular.
La implantación de zonas ORA (aparcamiento regulado) con plazas verdes para residentes y azules de rotación en el casco urbano es otra de las propuestas. El control se realizaría mediante cámaras y se complementarían con aparcamientos disuasorios en las zonas centrales, que podrían incluir arbolado, videovigilancia y puntos de recarga eléctrica.
El documento, que aún está sujeto a posibles cambios tras el periodo de alegaciones, busca que Telde dependa menos del coche, abordando la ocupación del espacio público y la reserva para circulación y aparcamiento, comenzando por las áreas de San Gregorio y San Juan.