En diversas vías de Las Palmas de Gran Canaria, se encuentran vestigios de la época prehispánica plasmados en la nomenclatura. Términos como Benecharo, Vacaguaré o Harimaguadas adornan las placas, sirviendo como un recordatorio constante de la rica herencia cultural y lingüística aborigen del archipiélago. La mayoría de estas denominaciones se concentran en el barrio de La Isleta, creando una atmósfera que evoca el pasado guanche.
El barrio de Guanarteme, con su calle Fernando Guanarteme, también es un ejemplo de este legado. Este antiguo rey aborigen de Gáldar, cuyo nombre original era Tenesor Semidán antes de su bautismo, es una de las figuras históricas honradas en el urbanismo de la ciudad. Sin embargo, no es el único personaje relevante que ha recibido este tipo de reconocimiento.
Las calles de La Isleta agrupan nombres de guanartemes, nobles aborígenes y otras personalidades destacadas de la historia prehispánica. Entre ellos se encuentran Artemi Semidán, Andamana, Reina Teguise, Benartemi, Adargoma, Tinguaro, Bentejuí o Benecharo. La lista se extiende con otros términos como Umiaga, Menceyes, Guaires, Harimaguadas, Bentayga o Guanaben, destacando especialmente los topónimos y antropónimos como Tenesor, Guayedra, Tecén, Anzofé, Tamadaba, Tanausú, Taliarte, Tenesoya, Alcorac, Tirma, Bencomo, Fataga, Tenteniguada y Guayadeque.
Aproximadamente 35.000 términos aborígenes aún forman parte del habla actual en el dialecto canario, principalmente como topónimos y antropónimos. Esto explica la prevalencia de nombres propios en el callejero conmemorativo. Un ejemplo notable es la expresión de origen benahorita Vacaguaré, que también da nombre a una calle y significa "quiero morir".
El cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Laforet, señala que la concentración de nombres aborígenes en La Isleta no es casual. Existió una intención de "dar el ambiente de la fundación de la ciudad" al entorno del Castillo de La Luz, considerado la cuna de la capital grancanaria. Las primeras rotulaciones de calles en la zona se realizaron entre 1911 y 1914, aunque la asignación de nombres aborígenes se intensificó en la década de 1940.
Fuera de La Isleta, los nombres aborígenes son menos comunes, pero se encuentran en algunas vías como Guanarteme, Guiniguada, Maninidra (en Triana), Monte Garajonay (en Las Mesas), Taburiente (también en Las Mesas), Parque Doramas (en Ciudad Jardín), Tindaya (en El Zardo), Tiscamanita (en El Zardo), Teguise (en El Román), Tamarco (en Los Giles) y Tenesoya Vidina (en Zárate). Estos topónimos y antropónimos continúan siendo los principales elementos que preservan la historia prehispánica en el entramado urbano.




