Los robos se concentran en garajes de calles como San Vicente Ferrer, Santa Rosalía y San Miguel, además de otro en una vía cercana a San Antonio. La preocupación se extiende entre los residentes y comerciantes de la zona, quienes advierten de la reiteración de los asaltos.
Los asaltantes no solo sustraen objetos del interior de los vehículos, sino que también rompen las lunas de los coches y se llevan los mandos de acceso al garaje. Este último detalle agrava el problema, ya que la pérdida o sustracción de estos dispositivos obliga a cambiar cerraduras o reprogramar todo el sistema de acceso por motivos de seguridad, generando gastos extras para los propietarios.
Los vecinos lamentan que estos ataques, además de causar desperfectos, generen una sensación de inseguridad. La facilidad con la que los autores pueden acceder a los recintos, aprovechando puertas que no han terminado de cerrarse, traslada toda la carga de la seguridad y los costes a los propietarios. Cada asalto implica facturas de reparación de coches, puertas y sistemas de cierre, así como gestiones con seguros y jornadas sin poder usar el garaje con normalidad.
Ante esta situación, los residentes piden extremar las precauciones y evitar que las puertas de los garajes queden abiertas, aunque subrayan que la prevención individual no debería ser la única respuesta ante una cadena de robos que afecta a varias calles del barrio y a otras zonas de Santa Cruz.




