Este programa, que incluye reformas de baño o cocina como parte de una intervención energética integral, tiene como objetivo principal facilitar el acceso a una vivienda digna a colectivos vulnerables y reactivar el considerable número de inmuebles desocupados en el país, especialmente en regiones con alta demanda como Canarias.
Los fondos provienen del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y se espera que impulsen hasta 510.000 actuaciones antes de junio de 2026. La condición esencial para acceder a estas subvenciones es que la obra logre una reducción del 30% en el consumo de energía no renovable o una disminución del 7% en la demanda de calefacción y refrigeración.
Esto significa que una simple reforma estética no será suficiente; debe ir acompañada de mejoras en el aislamiento, sustitución de ventanas o renovación de instalaciones energéticas. Además, es imprescindible la certificación de un técnico que avale la eficiencia energética antes y después de la intervención.
La cuantía de la ayuda varía según el nivel de ahorro energético conseguido, pudiendo llegar hasta los 21.400 euros por vivienda en los casos de mayor impacto. Las actuaciones que logren un ahorro del 30% pueden recibir entre el 40% y el 80% del coste, mientras que las rehabilitaciones integrales con más del 60% de ahorro optan al máximo. Un beneficio adicional es que estas ayudas no tributan en el IRPF.
La gestión de estas subvenciones se realiza a través de las comunidades autónomas y ayuntamientos, que publican sus propias convocatorias. Se recomienda presentar la documentación con celeridad, ya que el sistema opera por orden de solicitud hasta agotar los fondos. Asimismo, el Gobierno ha habilitado líneas de financiación a través del ICO para facilitar créditos que cubran la parte no subvencionada de las obras.
El programa cuenta con un presupuesto de 3.420 millones de euros y aspira a rehabilitar 300.000 viviendas al año para 2030, mejorando significativamente la eficiencia energética del parque inmobiliario español.




