Tras un breve periodo de calma, el subsuelo de Tenerife ha vuelto a mostrar signos de actividad. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha detectado un centenar de eventos sísmicos en la isla durante las últimas 24 horas, la mayoría localizados al oeste de Las Cañadas del Teide. Esta nueva fase de actividad comenzó en la madrugada del pasado jueves, 25 de junio.
Según un comunicado oficial del IGN en Canarias, desde la medianoche del 25 de junio se han registrado varios pulsos de actividad sismo-volcánica. Uno de los eventos más destacados tuvo lugar a las 3:54 horas, y la secuencia sísmica continuaba activa en el momento de la emisión de la nota.
Los datos provisionales indican la contabilización de 107 eventos sísmicos, de los cuales 24 han sido localizados por el grupo de sismología volcánica de Canarias. Los epicentros se concentran principalmente en los municipios de Guía de Isora y Vilaflor de Chasna, a profundidades que oscilan entre los 10 y los 16 kilómetros bajo el nivel del mar. La magnitud máxima registrada hasta el momento ha sido de 2,0 mbLg, sin que ninguno de estos movimientos haya sido percibido por la población.
El IGN explica que este episodio ha incluido diferentes tipos de señales sísmicas, como terremotos volcano-tectónicos, eventos de baja frecuencia y eventos híbridos, que son los predominantes en este proceso. Además de la zona habitual de enjambres sísmicos asociados al sistema volcánico central de Tenerife, se han detectado pequeños terremotos de baja magnitud en otras áreas de la isla, como Fasnia y en las proximidades del Teide.
A pesar de este repunte en la actividad, el organismo responsable de la vigilancia volcánica en España subraya que la situación actual no incrementa la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo. Los expertos consideran que estos movimientos son compatibles con la circulación o interacción de fluidos magmáticos en profundidad, un fenómeno recurrente observado desde principios de año.
El comunicado del IGN señala que la persistencia de la actividad en una misma región es compatible con la permanencia de un proceso activo localizado. Sin embargo, recalcan que este tipo de sismicidad, analizada de forma aislada, no implica necesariamente una evolución hacia escenarios eruptivos.
Finalmente, el IGN recuerda que mantiene desplegada en Tenerife una red de más de 100 estaciones y sensores para monitorizar en tiempo real la actividad sísmica, las deformaciones del terreno y los parámetros geoquímicos. Advierten que los datos difundidos son provisionales y el número final de terremotos detectados podría aumentar tras los análisis detallados.




