La formación nacionalista ha expresado su profunda preocupación por el impacto ambiental y acústico que estas maniobras militares pudieron ocasionar en un entorno natural frágil. Según la información recabada por AM-CC, la operación de los helicópteros no solo generó contaminación sonora, sino que también podría haber alterado el equilibrio del ecosistema y molestado a los vecinos de la zona norte de la isla.
Desde la Ejecutiva insular de Asamblea Majorera, se señala que el ruido de las aeronaves y las maniobras de aterrizaje pueden deteriorar el suelo y comprometer la seguridad si no se cumplen las normativas de vuelo. La organización política teme una posible normalización de estas actuaciones y un aumento de la presencia militar en la isla, especialmente tras el despliegue de la Brigada Canarias XVI (BRICAN XVI).
AM-CC recuerda que el Ministerio de Defensa ya ocupa más de 4.000 hectáreas en la costa de Barlovento desde 1973 y considera injustificada la presencia de helicópteros fuera de las zonas militares habilitadas. Critican la falta de comunicación previa de estas operaciones a las instituciones insulares y a la ciudadanía, calificándola de "falta de respeto hacia la población majorera".
La formación política lamenta que se utilice Fuerteventura como "terreno de juego" y reitera su defensa histórica de la desmilitarización de la isla. Consideran que estas incursiones son un "ataque directo al territorio, a sus valores ambientales y a la especial fragilidad de un entorno que merece ser protegido y respetado", ignorando acuerdos institucionales previos.




