Descubrimiento geológico redefine la comprensión del ascenso de magma en volcanes

Un estudio internacional, coliderado por el CSIC, revela cómo las fallas tectónicas pueden frenar erupciones volcánicas, con implicaciones clave para Canarias.

Imagen genérica de magma ascendiendo a través de capas rocosas
IA

Imagen genérica de magma ascendiendo a través de capas rocosas

Un equipo internacional de científicos, con participación del CSIC, ha desvelado un fenómeno geológico que modifica la comprensión actual sobre el ascenso del magma, ofreciendo nuevas perspectivas para la vigilancia volcánica en archipiélagos como Canarias.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, se basó en el estudio de una erupción fallida en la isla de São Jorge, en las Azores. Los resultados indican que las grandes fallas en la corteza terrestre no solo facilitan el movimiento del magma, sino que también pueden actuar como un mecanismo de contención, previniendo que este alcance la superficie y provoque una erupción.
Este hallazgo es de gran relevancia para zonas volcánicas activas, incluyendo las Islas Canarias. El estudio demuestra que el magma puede ascender de manera extremadamente rápida y sin generar apenas señales sísmicas, deteniéndose a poca distancia de la superficie debido a la influencia de las estructuras tectónicas.
Durante la crisis sísmica de São Jorge en marzo, se registraron miles de terremotos, pero la erupción nunca se materializó. Gracias al uso de tecnología avanzada como satélites radar (InSAR), estaciones GPS y sismómetros oceánicos, los investigadores pudieron reconstruir el proceso subterráneo. El magma ascendió verticalmente desde más de 20 kilómetros de profundidad, deteniéndose a solo 1,6 kilómetros de la superficie, gran parte de este trayecto de forma “silenciosa”.

"La falla actuó tanto como una autopista como una fuga; ayudó al magma a ascender, pero también pudo haber evitado la erupción."

un investigador del CSIC
La clave de este fenómeno se encontró en la falla del Pico do Carvão. Esta estructura no solo guio el magma hacia arriba, sino que también permitió la liberación lateral de gases y fluidos volátiles. Esta pérdida de presión fue crucial para detener el ascenso, resultando en lo que se denomina una erupción fallida.
Aunque el estudio se centró en las Azores, sus conclusiones son aplicables a otros volcanes, incluidos los del archipiélago canario. Este descubrimiento obliga a reevaluar los protocolos de vigilancia, ya que las intrusiones magmáticas pueden ocurrir con señales precursoras mínimas antes de alcanzar niveles críticos. El modelado realizado por el CSIC mostró una elevación de la superficie de la isla de 6 centímetros, confirmando la entrada de magma en la corteza superior.