Esta nueva instalación, que se espera esté operativa en aproximadamente tres años, integrará tecnología de última generación, incluyendo un ciclotrón y equipos de protonterapia. Su puesta en marcha representará un hito en la atención oncológica del archipiélago, centralizando servicios de alta complejidad para pacientes de todas las islas.
“"Va a suponer un salto cualitativo en el manejo del paciente con cáncer en Canarias."
La jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del centro, Marta Lloret, ha destacado que el edificio contará con dos áreas fundamentales. Una de ellas albergará el ciclotrón, una máquina dedicada a la producción de radioisótopos, sustancias radiactivas esenciales para pruebas diagnósticas y tratamientos de medicina nuclear. Este espacio, de carácter técnico, eliminará la dependencia de los vuelos diarios desde Madrid para el suministro de radiofármacos, permitiendo duplicar el número de pruebas diagnósticas como las tomografías por emisión de positrones (PET).
La segunda área principal del búnker estará destinada a la protonterapia, una modalidad de radioterapia de alta precisión que utiliza protones para destruir células tumorales, minimizando el daño a los tejidos sanos. Esta sección sí incluirá espacios para la atención directa de pacientes, con consultas médicas y de enfermería, áreas de simulación y salas de espera, diseñadas con circuitos diferenciados para adultos y niños.
Actualmente, alrededor de 20 pacientes canarios al año son derivados a centros privados en la península para recibir tratamientos de protonterapia. La incorporación de esta tecnología en el Hospital Doctor Negrín, donada por la Fundación Amancio Ortega, reducirá significativamente esta necesidad, beneficiando especialmente a pacientes con tumores pediátricos o localizados en zonas sensibles como el cerebro.
El diseño del edificio, que aprovechará el desnivel del terreno, contará con dos plantas sobre rasante y dos niveles inferiores. Las zonas asistenciales y de tratamiento se ubicarán en los niveles superiores, mientras que las áreas técnicas y de instalaciones ocuparán los semisótanos. Se ha priorizado la humanización del espacio, incorporando un gran patio interior acristalado y accesible que servirá como zona de espera, además de otros patios más pequeños para el personal, garantizando luz y ventilación natural.




