La pérdida de biodiversidad en las Canarias a causa de la presión ejercida por los gatos sobre las poblaciones endémicas de lagartos es una realidad cada vez más patente. Un nuevo estudio ha descubierto que los lagartos tizones están haciéndose más pequeños.
Un grupo de investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad de La Laguna (ULL) y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias (GOHNIC) analizó más de 200 lagartos tizones en hábitats similares, diferenciando entre aquellos cercanos o lejanos a colonias felinas.
La investigación, publicada en la revista Biology Letters, concluye que los gatos generan "efectos muy severos" en las poblaciones de este lagarto endémico, con repercusiones en todo el ecosistema. Los lagartos son una pieza clave como dispersores de semillas y presas para otros depredadores, actuando como "un indicador de la situación en la que se encuentran los ecosistemas de las Islas", según el biólogo de la ULL, Juan Carlos Rando.
Contrario a la creencia popular, el estudio revela que incluso los gatos domésticos con acceso al exterior y los que viven en colonias cazan lagartos, a menudo sin consumirlos. "En torno a un 20 o 40% no los llegan a consumir", apunta Rando, sugiriendo un "comportamiento instintivo". Se han detectado hasta 14 lagartos en restos de presas de una sola colonia felina en Tenerife, donde se han estudiado 22 colonias.
El investigador del MNCN, Airam Rodríguez, señala que el efecto de las colonias felinas no se limita a la depredación, sino que también influyen en la estructura de las poblaciones de lagartos y su tamaño. La ubicación de la colonia, ya sea en el centro de Santa Cruz o en el Parque Rural de Teno, también es un factor determinante en su impacto.
La investigación subraya la insuficiencia de la Ley de Bienestar Animal de 2023, que se centra en el método CER (captura-esterilización-retorno). Los datos científicos sugieren que este método no reduce eficazmente las poblaciones de gatos en entornos abiertos, siendo necesaria una esterilización de al menos el 98% de los individuos y sin migración para que sea efectivo.
Beneharo Rodríguez (GOHNIC), coautor del estudio, concluye que se necesitan "políticas de gestión integradas que tengan en cuenta la protección de la fauna nativa en las inmediaciones de las colonias de gatos".
Otro estudio publicado en European Journal of Wildlife Research cuestiona la "permisividad" legal de los gatos. Los expertos proponen un trato legal más homogéneo con los perros, sugiriendo el uso de correas o recintos cerrados. Se plantea seguir el modelo de Canberra (Australia), trasladando gatos deambulantes a santuarios.
La investigación destaca que los gatos deben ser considerados "especies exóticas" e "invasoras" por su grave impacto en la biodiversidad, superando en este aspecto a los perros, a los que se atribuye la extinción de unas 60 especies frente a las 10 de los perros.




