El Hospital Universitario de Canarias (HUC) experimentó una preocupante cifra de mortalidad en su servicio de Urgencias durante el año 2025, con un deceso registrado aproximadamente cada 13 horas. En total, 660 personas fallecieron en esta área a lo largo del año, lo que representa un incremento del 20% respecto a periodos anteriores. Este repunte coincide con uno de los momentos de mayor colapso y saturación del servicio de atención urgente.
Los datos, extraídos del Portal de Transparencia del Gobierno de Canarias, revelan que la tasa de mortalidad en las Urgencias del HUC se situó en 8,5 por cada 1.000 urgencias atendidas. Esta cifra es significativamente superior a la media nacional, donde estudios previos indican que solo el 0,1% de las atenciones urgentes culminan en fallecimiento en el propio servicio. El 0,85% del HUC supera ampliamente esta media.
Una de las posibles causas de este aumento de la mortalidad podría estar vinculada a la elevada carga de trabajo que soportaron los profesionales sanitarios debido a una progresiva falta de personal, especialmente médicos, que afectó al servicio entre 2020 y 2025. La literatura científica ha relacionado previamente el riesgo de muerte en Urgencias con la presión asistencial y la carga de trabajo.
Un informe de la Diputación del Común sobre el año 2025 detalló la crítica situación, señalando la presencia de pacientes en pasillos, falta de vigilancia, demoras en la información a familiares y saturación de áreas clave como triaje y observación. El informe también cuestionó las cifras de personal facilitadas por la Gerencia, indicando una menor dotación real.
Las entrevistas realizadas por la Diputada del Común a trabajadores del servicio evidenciaron una notable escasez de médicos, agravada por bajas y renuncias. Según sus testimonios, esta situación, mantenida desde 2020, ha provocado una pérdida de experiencia en la plantilla, con facultativos de mayor antigüedad con apenas cuatro años de servicio, frente a los ocho años habituales antes de la pandemia.
Los registros internos mostraron una dotación de personal muy desigual entre turnos, con hasta nueve médicos por la mañana frente a solo cuatro o cinco en los turnos de tarde o noche.
Consultado por este periódico, el hospital ha defendido que la situación ha mejorado gracias a un plan de choque con 12 líneas de actuación. Este plan, implementado para reorganizar circuitos y cargas de trabajo, comenzó a mostrar resultados positivos en noviembre de 2025.
Actualmente, la plantilla de médicos se ha recuperado hasta los 55 facultativos, frente a los solo 8 que llegaron a estar operativos durante la pandemia. Este incremento ha permitido reducir el tiempo medio de espera para ser atendido por un médico a una hora y media, frente a las 2 horas y 7 minutos de 2025. Aunque aún quedan algunas camillas en pasillos, su volumen es considerablemente menor.
A pesar de las mejoras constatadas en noviembre, el informe de la Diputación del Común, basado en tres visitas durante 2025, reiteró la saturación continua del servicio, pacientes en pasillos, demoras prolongadas y dificultades para que los familiares recibieran información actualizada, además de limitaciones en el derecho a presentar reclamaciones.
Curiosamente, 2025 fue también un año con una notable caída en el número de reclamaciones presentadas en el Servicio de Atención al Usuario, con 338 denuncias, un 30% menos que las 477 registradas en 2024.




