Varios participantes de la Transvulcania demostraron un admirable espíritu deportivo al detenerse y sacrificar sus opciones de carrera para prestar ayuda a un corredor keniano, Ephantus Mwangi, que se encontraba en estado de hipotermia severa. El incidente ocurrió en la exigente zona de Las Deseadas, a más de 2.000 metros de altura, bajo condiciones climáticas extremas.
Juan Antonio Pardal y Julio Ballesteros fueron de los primeros en percatarse de la emergencia. Según relató Pardal, escucharon gritos de alerta y al llegar al lugar encontraron al atleta keniano "tumbado boca arriba, con los ojos cerrados". A pesar de los gritos de "emergencia", los equipos de rescate tardaron en llegar y otros competidores continuaron la prueba.
“"La realidad es que todo el mundo gritaba emergencia, pero no llegó nadie"
Ballesteros pudo comunicarse con Mwangi en inglés, confirmando que estaba consciente pero con movilidad reducida. La decisión de Pardal y Ballesteros de detenerse inició una cadena de solidaridad a la que se sumaron otros corredores, quienes también decidieron abandonar la competición.
El sacrificio deportivo y mental fue significativo. "Llega un momento en el que digo, ostras, estoy fuera de carrera mentalmente", confesó Juan Antonio Pardal. A pesar de que muchos quedaron fuera de los tiempos de corte, su gesto de priorizar la ayuda humanitaria sobre la competición ha sido ampliamente elogiado. Se quedaron junto al corredor keniano, proporcionándole calor corporal hasta la llegada de los servicios médicos.
“"La prueba deportiva queda en un segundo plano y haces lo que siempre te han enseñado, que es, siempre que hay una emergencia o tienes que ayudar a otro, pues la prioridad cambia"
Reflexionando sobre el incidente, Pardal sugirió que Mwangi pudo haber competido "al límite de material", mientras que Ballesteros apuntó a la juventud y la inexperiencia del atleta keniano en las condiciones climáticas de Canarias como posibles causas del colapso. Era la primera vez que Mwangi competía en el archipiélago.
Este suceso en la Transvulcania resalta los peligros inherentes a la montaña y la importancia crucial de un equipamiento adecuado, incluso para atletas de élite. El incidente se ha convertido en un emotivo recordatorio de que los valores humanos trascienden cualquier competición deportiva.




