Operación internacional para repatriar a pasajeros de un crucero con estrictas cuarentenas

Más de veinte países coordinan la repatriación de 144 pasajeros de un crucero, que deberán cumplir aislamientos vigilados de al menos tres semanas.

Imagen genérica de un profesional médico con equipo de protección individual (EPI) en un entorno hospitalario.
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Imagen genérica de un profesional médico con equipo de protección individual (EPI) en un entorno hospitalario.

El crucero MV Hondius atracó en el puerto de Granadilla, en Tenerife, marcando el inicio de una compleja operación internacional para repatriar a 144 pasajeros de 23 nacionalidades, quienes deberán someterse a aislamientos vigilados de al menos tres semanas.

La llegada del MV Hondius al puerto de Granadilla, en Tenerife, ha puesto en marcha una operación de bioseguridad sin precedentes, coordinada por más de una veintena de países. El objetivo es trasladar a los 144 pasajeros del buque, quienes deberán cumplir un aislamiento vigilado de un mínimo de tres semanas en hospitales de cuarentena especializados.
Esta compleja logística busca prevenir una posible crisis sanitaria global, similar a la del COVID-19, aunque la probabilidad de contagio en este caso es considerablemente menor. Los pasajeros, de 23 nacionalidades diferentes, incluyen a 19 ciudadanos del Reino Unido, 17 de Estados Unidos y 14 de España, además de un epidemiólogo de la OMS. La tripulación, compuesta mayoritariamente por 38 trabajadores filipinos, será evacuada a través del programa europeo RescUE.
Cada país ha implementado protocolos rigurosos. El Reino Unido, por ejemplo, trasladará a sus ciudadanos a la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Alto Aislamiento (HLIU) del Royal Free Hospital en Londres, donde cumplirán 21 días de aislamiento forzoso. Además, el Ejército de Reino Unido ha realizado una operación de entrega de suministros médicos en paracaídas en Tristán de Acuña, una de las paradas previas del crucero, ante la sospecha de un caso de hantavirus.
Por su parte, Estados Unidos centralizará la recepción de sus nacionales en el Centro Nacional de Cuarentena de la Universidad de Nebraska, en Omaha, con traslados en ambulancias de biocontención y una cuarentena federal obligatoria. Los Países Bajos, estado de bandera del buque, utilizarán el Leiden University Medical Center (LUMC) y el Radboudumc, y realizarán secuenciación genómica diaria de las muestras para detectar posibles mutaciones del virus.
Alemania ha activado su Red de Centros de Tratamiento para Enfermedades Infecciosas Altamente Contagiosas (STAKOB), con hospitales como el Charité de Berlín, y ha decretado la incineración obligatoria de todo el equipaje. Filipinas ha establecido un confinamiento militarizado para sus tripulantes y una “zona de vigilancia reforzada” en sus comunidades de origen. Francia ha designado el Hôpital Bichat-Claude Bernard en París como centro de referencia, con cuarentenas obligatorias de 21 días y despliegue de unidades móviles de laboratorio.
Australia recibirá a sus ciudadanos en el Hospital Westmead en Sídney, con doble control de bioseguridad y monitorización electrónica remota. Canadá trasladará a sus nacionales al Sunnybrook Health Sciences Centre en Toronto, con una cuarentena supervisada por el gobierno y restricción de viaje. Finalmente, Bélgica ha habilitado el Hospital Universitario de Amberes (UZA), con pruebas PCR cada 24 horas y destrucción térmica del equipaje, además de una red de alerta en centros de atención primaria.