La elaboración de los diseños efímeros, que decoraron el recorrido de la procesión del Sagrado Corazón de Jesús, contó con la participación de numerosos residentes, fortaleciendo los lazos comunitarios y preservando una costumbre transmitida de generación en generación.
En la jornada estuvo presente la alcaldesa de la ciudad, Carolina Darias, acompañada por el concejal del Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, Héctor Alemán, quienes compartieron la actividad con los vecinos del barrio.
Esta tradición, con más de siete décadas de historia, se originó a finales de la década de 1940 utilizando serrín. Con el tiempo, evolucionó a las actuales alfombras de sal, convirtiéndose en un símbolo de las fiestas de La Minilla Baja.
La preparación y coordinación de cada edición requiere horas de trabajo, con participantes diseñando composiciones de diferentes colores que cubren parte de las calles por donde transcurre la procesión.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria colaboró en la iniciativa mediante el suministro de la sal, a través del distrito municipal correspondiente. El concejal Héctor Alemán destacó el papel de estas fiestas de barrio como espacios de encuentro y cohesión social.
La alcaldesa Carolina Darias subrayó la importancia de conservar estas tradiciones populares como parte del patrimonio cultural e identitario de los barrios de la capital grancanaria, valorando el compromiso de quienes mantienen viva la costumbre.
La confección de las alfombras de sal es uno de los actos centrales de las fiestas de La Minilla Baja, que también han incluido actividades como la noche vecinal para fomentar la participación y la convivencia.




