La obra, escrita por Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio, narra el profundo dilema moral que enfrentó el célebre violonchelista en 1943, durante su exilio en Francia. En ese momento, Casals fue presionado para actuar ante Hitler, pero su negativa se convirtió en un acto de valentía y resistencia frente a la opresión.
El elenco principal está compuesto por Carlos Hipólito, quien encarna al maestro Casals, y Kiti Mánver, en el papel de Francesca Vidal, también violonchelista y pareja del músico en aquella época. La actriz Kiti Mánver ha señalado la relevancia actual de la obra, afirmando que la situación que se aborda resuena con conflictos contemporáneos, lo que subraya la importancia de dar a conocer esta historia basada en hechos reales.
“"Es una situación que estamos viviendo con el genocidio en Palestina, por eso es importante que salga a la luz esta obra que está basada en un hecho real."
El reparto se completa con Cristóbal Suárez, quien interpreta al soldado nazi que propone a Casals tocar para Hitler, y Marta Velilla, en el rol de la sobrina del músico. La dirección corre a cargo del propio Juan Carlos Rubio. La obra, que celebra sus cien funciones, contextualiza la depresión que Casals experimentaba en ese periodo, motivada por su profunda empatía hacia el sufrimiento ajeno. Esta sensibilidad lo llevó a rechazar una vida cómoda en Estados Unidos para dedicarse a ayudar a los refugiados que huían de la dictadura franquista en España, organizando conciertos benéficos para recaudar fondos y mejorar sus condiciones de vida.
La trama se centra en el momento crucial en que oficiales nazis solicitan a Casals que actúe para Hitler, y su sorprendente negativa sin sufrir represalias mortales. La actriz ha explicado que, aunque se conoce la negativa, los detalles de aquella reunión son el punto de partida para la ficción de la obra, que resalta la dignidad humana y la obligación moral de oponerse a la injusticia, incluso arriesgando la propia vida.
“"El texto muestra la dignidad de un ser humano que se juega la vida."
La escenografía de la obra es sencilla, pero busca un efecto impactante, evocando una casa que también podría ser el interior de un instrumento musical. La actriz ha destacado que el público a menudo se siente inmerso en la historia, como si fuera un personaje más. A pesar del drama, la obra incorpora toques de humor, principalmente a través del personaje de Kiti Mánver, para aliviar la tensión y permitir que el drama retome su lugar.




