Luis de la Fuente, a sus 64 años, se prepara para debutar en un Mundial de fútbol al frente de la selección española. En una entrevista concedida antes de viajar a Estados Unidos, el seleccionador se define como un hombre "honrado, muy seguro de sus decisiones y leal con mis convicciones", asegurando que su optimismo es natural y no impostado.
Sobre las convocatorias, De la Fuente reconoció haber llamado a algunos jugadores para explicarles su ausencia, calificando la decisión de "dolorosa" pero necesaria para dar cabida a otros con "los mismos méritos". Mencionó el caso de Remiro, a quien le expresó su reconocimiento, y Dean Huijsen, a quien considera un jugador de futuro a pesar de su "desencanto de juventud".
El seleccionador explicó que su idea de juego, "abierto, dinámico y al ataque", se basa en la "escuela histórica de la selección española" pero con "matices y evolución", adaptándose a las capacidades de los futbolistas. Recordó su propia formación, desde el fútbol más directo del Athletic hasta el técnico y combinativo del Sevilla, y cómo ha ido integrando esas visiones en su modelo.
De la Fuente defendió su modelo de liderazgo, basado en la "bondad" pero sin confundirla con "debilidad o falta de carácter". Prefiere trabajar con "buena gente, buenas personas", profesionales, implicadas y solidarias, argumentando que este enfoque, aunque diferente a otros modelos, "funciona porque los resultados funcionan".
Respecto a jugadores que no encajaron en su modelo, aclaró que no se trata de "malas personas", sino de que "no encajaban en la salud de nuestro modelo". Subrayó la importancia de la "solidaridad, generosidad, compañerismo" en el vestuario, afirmando que nunca ha presenciado "peleas" ni como futbolista ni como entrenador.
El seleccionador considera la "convivencia" como un factor "imprescindible" para el éxito en el Mundial, destacando que "los grupos humanos" que ha dirigido han facilitado el buen funcionamiento en el campo. Aunque reconoce la importancia social del fútbol, enfatiza que temas como la "salud, el trabajo o la vivienda" son incomparablemente más relevantes.
Sobre su debut mundialista a los 64 años, De la Fuente lo atribuye a haber llegado "en el momento oportuno", preparado para la responsabilidad y la repercusión mediática. Defiende el "talento joven" y la "cultura de la formación", pero valora la "experiencia" como un grado que aporta "otra visión de todas las cosas".
En cuanto a la crítica, admitió que "nadie es insensible" y que solía "hacer daño", pero decidió dejar de leer la prensa para "seguir siendo libre, independiente, autónomo" y tomar decisiones "sin estar contaminado por el ruido exterior". Su "única motivación es la deportiva".
De la Fuente destacó el "respeto" como palabra clave para la convivencia, tanto en el equipo como en la vida. Explicó que el trato a los jugadores varía según su "historia, su recorrido", citando el ejemplo de Lamine Yamal y Jesús Navas, quienes tienen "igualdad de derechos y obligaciones" pero requieren un trato diferenciado por edad y estatus.
Finalmente, el seleccionador se mostró ilusionado con las posibilidades de España en el Mundial, reconociendo que "hay ocho o diez selecciones tan potentes como la nuestra que también pueden ganar", pero insistió en que van "con ilusión de que podemos ganar" y "vamos a pelearlo".




