La leishmaniasis llega a Canarias: alerta sanitaria por perros contagiados

Un estudio confirma la presencia del parásito y su vector en las islas, elevando el riesgo para animales y humanos.

Primer plano del hocico de un perro con vegetación borrosa al fondo, sugiriendo una posible picadura de insecto.
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Primer plano del hocico de un perro con vegetación borrosa al fondo, sugiriendo una posible picadura de insecto.

Canarias ya no está libre de leishmaniasis. Un reciente estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria confirma que el vector transmisor de la enfermedad, el flebótomo, ya está infectando a perros en las islas, elevando la preocupación por la salud pública.

Hasta ahora, el Archipiélago se mantenía ajeno a esta patología que afecta anualmente a un porcentaje significativo de la población canina en España. Sin embargo, los resultados provisionales de una investigación liderada por la facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) revelan la presencia del parásito y su insecto transmisor, el flebótomo, en las islas.
El estudio, que ha analizado cerca de 800 perros de todas las islas, ha detectado que aproximadamente un 10% de los animales con sospecha previa de la enfermedad han resultado positivos. "Al principio pensábamos que los casos que se habían visto en el Archipiélago era por perros que se habían contagiado en la Península y cuando volvían a Canarias manifestaban la enfermedad", explica Alberto Montoya, catedrático de Medicina Animal de la Facultad de Veterinaria de la ULPGC y uno de los responsables del estudio. No obstante, los contagios locales generaron inquietud, impulsando la investigación.
La detección del flebótomo en Canarias supone un punto de inflexión para la salud pública, ya que este vector puede contagiar no solo a perros, sino también a gatos, caballos y otras especies, e incluso a humanos. En el Mediterráneo, la leishmaniasis ya representa un problema de salud pública, especialmente para personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
Ante este escenario, los expertos urgen la adopción de medidas preventivas. "En septiembre vamos a organizar unas jornadas en las alertaremos a las autoridades sanitarias y pediremos a los compañeros veterinarios que estén alerta y se pongan todos los medios para detener la enfermedad", señala Montoya. La información adecuada a los tutores de mascotas y la concienciación sobre la importancia de la prevención son claves.
La prevención incluye el uso de vacunas, que aunque no son 100% efectivas, reducen significativamente el contagio y la expansión. También se recomiendan collares antiparasitarios y activadores de la inmunidad. Si bien existe tratamiento, la enfermedad es agresiva y de alta mortalidad en animales, con el riesgo de que el parásito permanezca alojado en el organismo.
La leishmaniasis es una enfermedad potencialmente mortal en canes. Sus primeras manifestaciones incluyen problemas dérmicos, úlceras, sangrado nasal y conjuntivitis. Si avanza, puede afectar órganos vitales, provocando insuficiencia renal, anemia severa y lesiones oculares. En humanos, se conoce como "Botón de Oriente" y se manifiesta con úlceras cutáneas.