El informe, basado en 409 entrevistas telefónicas, destaca que más de la mitad de los encuestados, un 52,1%, reclama un cambio profundo en la gestión del sector. Asimismo, el 47,6% de los participantes vincula directamente el turismo de masas con los problemas sociales y ambientales que afectan a las islas, siendo el acceso a la vivienda la inquietud más urgente para el 45,2% de los ciudadanos.
La percepción de un deterioro en la calidad de vida durante la última década es compartida por el 70,4% de los residentes. Entre los factores que explican este malestar, los encuestados señalan el encarecimiento de la vida, la saturación de las infraestructuras y la presión turística. En cuanto a la gestión institucional, dos de cada tres personas consideran que las administraciones ignoran las reivindicaciones sociales.
El estudio también profundiza en la conciencia climática, revelando que el 55,7% de la población muestra una preocupación alta o muy alta por los efectos del cambio climático, con especial incidencia en la isla de La Palma. A pesar de esta inquietud, el 60,1% de los encuestados opina que el archipiélago no cuenta con la preparación necesaria para afrontar los retos ambientales de la próxima década.
El análisis incorpora una perspectiva de género que evidencia diferencias significativas. Las mujeres muestran una mayor demanda de cambios económicos y ambientales, con un 86,3% a favor de reformas profundas, y expresan una mayor preocupación por la precariedad laboral y la desigualdad social en comparación con los hombres.




