La segunda jornada del Seminario de Comarcas Sostenibles del Sureste, celebrada en Ingenio, puso de manifiesto la urgencia de abordar el problema de los residuos textiles. En este contexto, un experto de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) presentó los avances del proyecto Textil, una iniciativa financiada por el programa Interreg MAC 2021-2027 que busca soluciones para la gestión de estos desechos en las Islas Canarias y la Macaronesia.
El proyecto, liderado por la ULPGC en colaboración con otras entidades, aborda la dificultad del reciclaje en regiones insulares debido a la falta de industria, escasez de suelo y ausencia de economías de escala. Su meta es fomentar la economía circular en áreas con una industria textil débil pero con un alto impacto ambiental, como Madeira, Azores y Cabo Verde.
La recogida selectiva de residuos textiles en Canarias apenas alcanza el 7% según los últimos datos disponibles de 2021.
Una de las líneas de trabajo más destacadas del proyecto es la creación de plantas piloto en el área experimental de economía circular del Parque Tecnológico en Gáldar, Gran Canaria. Estas instalaciones se dedicarán a la clasificación y tratamiento de diversos tipos de textiles, utilizando tecnologías avanzadas para separar materiales como algodón o poliéster y explorar nuevas vías de reciclaje adaptadas al entorno insular.
Entre las soluciones propuestas se incluye el reciclaje mecánico para convertir residuos textiles en materiales de construcción, como paneles de aislamiento. También se investigan alternativas innovadoras, como el uso de aglomerantes naturales o el aprovechamiento de tejidos para aplicaciones específicas, incluyendo las marinas, sin necesidad de trituración completa.
Además de la innovación en materiales, el proyecto enfatiza la importancia de la concienciación ciudadana. La prevención y la correcta separación en origen son cruciales para mejorar la gestión de residuos. La industria textil es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono y consume 93 mil millones de metros cúbicos de agua anualmente, lo que subraya la necesidad de un consumo más responsable.




