El cura de El Hierro llevará la realidad migratoria de la isla al Papa

Darwin Rivas, párroco en la isla, participará en un encuentro en Tenerife para exponer la situación de los migrantes.

Imagen genérica de un sacerdote en la costa.
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Imagen genérica de un sacerdote en la costa.

El párroco Darwin Rivas viajará a Tenerife para participar en un encuentro con el Papa Francisco, donde expondrá la realidad migratoria que vive El Hierro, una isla marcada por la llegada de miles de personas.

A pesar de que la visita del papa Francisco a Canarias no incluirá una parada en El Hierro, una parte significativa de la realidad de la isla estará presente en el encuentro papal. El párroco Darwin Rivas, quien atiende varias parroquias en la isla, será el encargado de trasladar las vivencias de los herreños y la atención a las personas migrantes.
Rivas, originario de Venezuela y con seis años de servicio en El Hierro, ha sido testigo directo de la respuesta de la población ante el fenómeno migratorio. La isla se ha convertido en un punto clave de la ruta canaria, recibiendo miles de personas en cayucos y pateras, lo que ha marcado profundamente su tejido social.
El párroco intervendrá en un encuentro sobre integración de migrantes en la plaza del Cristo de La Laguna, justo antes de la misa multitudinaria que el pontífice oficiará en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Durante tres minutos, Rivas buscará transmitir cómo se vive en El Hierro y cómo se atiende a quienes llegan.
En este encuentro, que se celebrará el 12 de junio, también se escucharán testimonios de personas migrantes de África y Latinoamérica, apoyados por voluntarios y entidades de acogida. Unas 200 personas de El Hierro viajarán a Tenerife para asistir a la misa, demostrando la unidad de la pequeña isla.
Rivas, que también forma parte de la ONG Corazón Naranja, dedicada a la atención de migrantes, subraya la importancia de la acogida y la humanidad. Ha sido testigo de historias de supervivencia y pérdida, y lamenta las cifras anónimas de fallecidos en la ruta, como 'inmigrante 36, patera 27', sin nombre.
El sacerdote destaca la "lección de humanidad" de la población herreña, que atiende a los recién llegados "con los pocos recursos" disponibles. Recuerda que el propio pueblo canario tiene una historia de migración, lo que fomenta la empatía. El objetivo final, señala, es la integración de los menores migrantes que se quedan en la isla, para que convivan plenamente.