Cierra centro de menores migrantes en Lanzarote por falta de ocupación

El recurso, ubicado en Mácher (Tías), albergaba a trece jóvenes que serán reubicados en pisos para extutelados.

Imagen de una puerta cerrada con un cartel de 'No pasar', simbolizando el cierre de un centro.
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Imagen de una puerta cerrada con un cartel de 'No pasar', simbolizando el cierre de un centro.

Un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados en Lanzarote cesará sus operaciones este sábado, 11 de abril, debido a la falta de jóvenes migrantes para mantener su funcionamiento.

El recurso, situado en la localidad de Mácher, dentro del municipio de Tías, albergaba a trece menores que serán trasladados a otros alojamientos. La Dirección General de Protección a la Infancia ha informado que los jóvenes próximos a cumplir la mayoría de edad serán reubicados en pisos destinados a extutelados, de los cuales existen cinco en la isla con 25 plazas disponibles.

"No hay menores para mantener un recurso completo abierto. Es lo que estamos haciendo con las salidas de menores por el artículo 35 de la Ley de Extranjería."

Fuentes de la Dirección General de Protección a la Infancia
La disminución de la presión sobre la red de recursos se atribuye a los traslados de niños y adolescentes a la Península, ejecutados mediante la acogida obligatoria entre comunidades autónomas, lo que ha permitido una reestructuración de los centros de acogida.
Este centro fue objeto de controversia en enero de 2025 por denuncias de supuestos malos tratos. Publicaciones de medios como El País y La Voz de Lanzarote revelaron acusaciones de empleados sobre escasez de alimentos y agua, falta de lavandería y deterioro de las instalaciones. Las imágenes difundidas entonces mostraban neveras y mobiliario vacíos, con poca comida.
Los trabajadores denunciaron ante el Gobierno de Canarias y la Fiscalía la situación de “desprotección” de los menores, y algunos de ellos solicitaron bajas laborales o renunciaron a sus puestos, alegando haber recibido “amenazas” por alzar la voz.
El centro era gestionado por la Fundación para el Estudio y la Promoción de la Acción Social (Fepas), entidad que también estuvo a cargo del polémico centro de La Santa, también en Lanzarote. Este último cerró tras una investigación de la Guardia Civil contra cinco de sus empleados por coaccionar y amenazar a los jóvenes.