La situación de inseguridad en el sur de Tenerife se ha convertido en un foco de inquietud constante para residentes, empresarios y turistas. Lejos de ser un problema aislado, asociaciones empresariales como el Círculo de Empresarios y Profesionales del Sur de Tenerife (CEST) y la Zona Comercial Abierta de Los Cristianos han alzado la voz para denunciar un incremento en el número de delitos que se agrava desde hace más de dos años. La preocupación es palpable en áreas concurridas como Playa de las Américas, Los Cristianos y la exclusiva Milla de Oro, donde la percepción de inseguridad crece al mismo ritmo que los incidentes.
Javier Cabrera, presidente del CEST, ha manifestado públicamente esta inquietud compartida por el tejido productivo. Subraya que el problema no es reciente, sino una tendencia al alza que, de no ser controlada, amenaza con descontrolarse. El temor es que la imagen de Tenerife como destino seguro se deteriore de manera irreparable si no se implementan medidas urgentes y efectivas.
La audacia de los delincuentes ha alcanzado niveles alarmantes, con casos que evidencian un sentimiento de impunidad. Un ejemplo notorio es el de un “ladrón escalador”, apodado el “Spiderman de Tenerife”, que trepa por los balcones de hoteles de cinco estrellas en Playa de las Américas para acceder a las habitaciones y desvalijarlas. Según los hoteleros, estas acciones se producen en oleadas, con varios robos en un mismo complejo durante una semana.
“"Hay mucho descontrol, mucho miedo, mucho desánimo... es desmoralizante"
Los robos no se limitan a los asaltos nocturnos. La violencia también se ha manifestado a plena luz del día en zonas exclusivas. Cabrera relata un incidente reciente en el que un cliente de un hotel en Playa de las Américas fue asaltado en la puerta del establecimiento para robarle su reloj. Incidentes similares, centrados en relojes de alta gama y otros objetos de lujo, se repiten en puntos como la zona de Verónicas, generando una atmósfera de tensión que el sector turístico busca erradicar.
La frustración empresarial se agrava al constatar que, en muchos casos, los responsables de estos delitos están identificados por las fuerzas de seguridad. El problema, según denuncian, reside en la falta de medios policiales y una “laxitud” del sistema legal que permite a los delincuentes volver a la calle rápidamente. Cabrera critica que, a pesar del esfuerzo policial, los arrestados son liberados en cuestión de horas, lo que genera una sensación de impunidad. La lentitud judicial es otro factor, como ilustra el hecho de que fue llamado a ratificar una denuncia de un robo de 2021 hace apenas unas semanas.




