La iniciativa surge de la necesidad de adaptarse a la escasez de uva en la cosecha de este año, lo que llevó al profesorado a explorar nuevas vías de aprendizaje. Los alumnos trabajaron en la Bodega Insular, desarrollando una sidra natural, otra seca y una tercera con matices afrutados, todas ellas a partir de manzanas cultivadas en Gran Canaria.
Este ciclo formativo, único en la isla, abarca desde el cultivo de la vid hasta la comercialización del producto final, ofreciendo a los estudiantes acceso a laboratorios y espacios especializados. La formación prepara a los titulados para roles técnicos en bodegas, análisis sensorial, destilación, envasado y gestión del enoturismo.
“"Es necesario dar visibilidad a este tipo de enseñanzas, dentro de un modelo de Formación Profesional que está más conectado con cada isla y con cada realidad, adaptado a entornos como las medianías de Gran Canaria."
La presentación de estos productos coincide con el periodo de admisión para el próximo curso de Formación Profesional en Canarias, que estará abierto hasta el 24 de abril. Las autoridades educativas destacan la importancia de estas formaciones para fortalecer el sector primario y explorar nuevas producciones, como la manzana, cultivada en zonas como Vega de San Mateo y Tejeda.




