Canarias mantiene proyectadas más de 58.000 viviendas en grandes urbanizaciones

Solo el 13,2% de las casas planificadas en los grandes sectores residenciales del Archipiélago han salido al mercado.

Imagen genérica de una zona residencial en desarrollo con parcelas vacías y calles urbanizadas.
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Imagen genérica de una zona residencial en desarrollo con parcelas vacías y calles urbanizadas.

El Archipiélago canario cuenta con 58.464 viviendas proyectadas dentro de grandes sectores residenciales, de las cuales apenas una pequeña fracción ha logrado materializarse en un contexto de emergencia habitacional.

Según el informe Sectores Residenciales en España 2025, elaborado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, la capacidad planificada en las 38 grandes urbanizaciones analizadas en Canarias —aquellas con capacidad para al menos 1.000 unidades— ascendía a 67.301 inmuebles. Sin embargo, hasta la fecha, solo se han edificado 8.837, lo que deja un remanente de más de 58.000 pisos pendientes de construcción.
La situación es dispar. De este total, unas 5.000 viviendas se encuentran en sectores que ya disponen de urbanización completa, parcelación y servicios básicos, lo que facilitaría su inicio inmediato. En algunos casos, se trata de proyectos paralizados tras la crisis inmobiliaria de 2008 o afectados por conflictos judiciales y problemas de titularidad del suelo. Ejemplos destacados incluyen zonas como Las Rehoyas-Arapiles o Tamaraceite Sur en Las Palmas de Gran Canaria, así como La Caleta en Adeje y Punta Larga en Candelaria.
Además de las 5.000 unidades en zonas consolidadas, existen cerca de 16.000 viviendas previstas en espacios que cuentan con infraestructura básica pero con un grado de edificabilidad muy bajo, permaneciendo como terrenos sin edificar. El resto de las proyecciones corresponden a grandes extensiones de suelo que aún no han iniciado su proceso de urbanización.
El informe subraya que Canarias solo ha logrado poner en el mercado el 13,2% de las viviendas previstas en su planeamiento para estas grandes zonas. Esta escasez de oferta contribuye a la actual crisis de acceso a la vivienda, donde los precios han alcanzado niveles que dificultan la emancipación de miles de residentes en las islas.