El programa social 'Auchón', inspirado en las antiguas cuevas canarias de convivencia comunitaria, ha sido puesto en marcha por el Gobierno de Canarias para fomentar la compañía entre generaciones y abordar el aislamiento, las dificultades de acceso a la vivienda y la falta de apoyo cotidiano.
La iniciativa, gestionada por el Centro de Familia, pretende recuperar la idea de vivir acompañado, escucharse y cuidarse mutuamente, conectando a personas mayores que viven solas con jóvenes en situación de vulnerabilidad habitacional.
Un ejemplo de éxito es la convivencia entre Genoveva López, de 74 años, y Janiled Albarracín, una joven venezolana de 20 años, en Santa Cruz de Tenerife. Tras siete meses juntas, ambas destacan la mejora en su calidad de vida, la compañía mutua y el apoyo emocional recibido, rompiendo la sensación de soledad.
Pilar González, pedagoga del programa, explica que 'Auchón' no es un alquiler tradicional, sino una convivencia solidaria con contratos, normas, derechos, deberes y seguimiento profesional. El programa se dirige a personas mayores autónomas de más de 60 años y a jóvenes de entre 18 y 30 años, incluyendo perfiles como jóvenes extutelados o víctimas de violencia de género.
A pesar de los beneficios, el programa enfrenta el miedo y la desconfianza de algunas personas mayores y sus familias ante la posibilidad de ocupación, un temor que se aborda con respaldo jurídico y la posibilidad de suspender la convivencia si no funciona. Además, se ha detectado una significativa soledad juvenil, un aspecto que el programa también busca mitigar.
Gema Cárdenes, una vecina de Gran Canaria, aún espera a un joven con quien convivir. Ella entiende la soledad como una etapa de autoconocimiento y valora la posibilidad de compartir rutinas, conversaciones y actividades culturales, destacando que la vejez no debe ser sinónimo de aislamiento. "La juventud me da chispa", afirma.
El programa busca reconstruir vínculos entre generaciones que, a pesar de compartir problemas similares como la soledad o la falta de hogar, a menudo viven separadas. La experiencia de Genoveva y Janiled en Tenerife demuestra cómo esta iniciativa puede generar relaciones cotidianas valiosas, mientras en Gran Canaria, Gema espera poder vivir pronto esa misma conexión.
La iniciativa, gestionada por el Centro de Familia, pretende recuperar la idea de vivir acompañado, escucharse y cuidarse mutuamente, conectando a personas mayores que viven solas con jóvenes en situación de vulnerabilidad habitacional.
Un ejemplo de éxito es la convivencia entre Genoveva López, de 74 años, y Janiled Albarracín, una joven venezolana de 20 años, en Santa Cruz de Tenerife. Tras siete meses juntas, ambas destacan la mejora en su calidad de vida, la compañía mutua y el apoyo emocional recibido, rompiendo la sensación de soledad.
Pilar González, pedagoga del programa, explica que 'Auchón' no es un alquiler tradicional, sino una convivencia solidaria con contratos, normas, derechos, deberes y seguimiento profesional. El programa se dirige a personas mayores autónomas de más de 60 años y a jóvenes de entre 18 y 30 años, incluyendo perfiles como jóvenes extutelados o víctimas de violencia de género.
A pesar de los beneficios, el programa enfrenta el miedo y la desconfianza de algunas personas mayores y sus familias ante la posibilidad de ocupación, un temor que se aborda con respaldo jurídico y la posibilidad de suspender la convivencia si no funciona. Además, se ha detectado una significativa soledad juvenil, un aspecto que el programa también busca mitigar.
Gema Cárdenes, una vecina de Gran Canaria, aún espera a un joven con quien convivir. Ella entiende la soledad como una etapa de autoconocimiento y valora la posibilidad de compartir rutinas, conversaciones y actividades culturales, destacando que la vejez no debe ser sinónimo de aislamiento. "La juventud me da chispa", afirma.
El programa busca reconstruir vínculos entre generaciones que, a pesar de compartir problemas similares como la soledad o la falta de hogar, a menudo viven separadas. La experiencia de Genoveva y Janiled en Tenerife demuestra cómo esta iniciativa puede generar relaciones cotidianas valiosas, mientras en Gran Canaria, Gema espera poder vivir pronto esa misma conexión.




