El consejero de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, Teodoro Sosa, ha rechazado las acusaciones de inacción y responsabilidad en el deterioro de los murales de Jesús Arencibia, ubicados en la ermita de Santa Catalina del Pueblo Canario. Estas obras, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 2013, presentan un deterioro en algunos puntos irreversible.
En respuesta a la consejera del PP, Pepa Luzardo, Sosa afirmó que el Cabildo ha desplegado una importante actividad, presentando tres informes técnicos en un año. Recordó que la competencia principal de conservación recae en el propietario del bien, en este caso, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, aunque el Cabildo ha ofrecido asesoramiento por "lealtad institucional".
A pesar de las intervenciones del Ayuntamiento, el Cabildo de Gran Canaria elevó una petición al Gobierno de Canarias el pasado 14 de abril para incoar un procedimiento sancionador contra el consistorio por el supuesto incumplimiento de su deber de conservación, una infracción considerada grave. La visita técnica a principios de año constató la falta de requerimientos clave, como una memoria técnica sobre la eliminación de hongos, un proyecto de estanqueidad de la cubierta y una reforma de la climatización.
Sosa calificó las actuaciones del Ayuntamiento como "un remiendo, pero no la solución", a pesar de que se remitió un informe de restauración. Por su parte, Luzardo mantuvo sus críticas, argumentando que el Cabildo dejó pasar el tiempo sin exigir una respuesta pronta, lo que ha agravado el deterioro, posiblemente influenciado por la intensa temporada de lluvias.
La consejera del PP señaló que el Gobierno de Canarias ha requerido nueva documentación al Cabildo y que la Alta Inspección está trabajando en el expediente, incluyendo una visita para evaluar el estado de las pinturas antes de decidir si multa al Ayuntamiento.




