La categoría Rally2, anteriormente conocida como R5, es el epicentro de la competición automovilística. La FIA (Federación Internacional del Automóvil) regula el precio de fábrica de estos vehículos para evitar una escalada incontrolable de costes, estableciendo el chasis base en aproximadamente 210.000 euros.
Sin embargo, el desembolso final para un equipo es considerablemente mayor. Al añadir impuestos como el IGIC, el kit de asfalto obligatorio, sistemas avanzados de adquisición de datos y un paquete básico de repuestos, la factura total suele oscilar entre los 280.000 y los 310.000 euros.
Estos coches están equipados con cajas de cambios secuenciales y jaulas de protección de acero al cromo-molibdeno, diseñadas para soportar impactos a alta velocidad. Además, incorporan materiales ligeros como la fibra de carbono y el kevlar para alcanzar el peso mínimo reglamentario de 1.230 kg.
Adquirir un vehículo Rally2 de segunda mano es posible, aunque con particularidades. El precio de estos modelos usados depende de factores como el kilometraje del motor (una unidad recién revisada puede aumentar su valor en más de 30.000 euros), el estado del chasis (uno sin daños estructurales supera los 180.000 euros) y las evoluciones técnicas (las mejoras de 2026 incrementan el precio).
Para los entusiastas del motor, existe la opción de adquirir vehículos de calle con una estética inspirada en la competición. Marcas como Skoda, Hyundai o Toyota ofrecen versiones deportivas, como el popular GR, que emulan los colores, llantas y alerones de los coches de rally. Estos modelos suelen tener un precio que ronda entre los 25.000 y los 40.000 euros, ofreciendo confort y tecnología para el día a día, a diferencia de las máquinas de rendimiento puro del circuito.




