El Instituto Insular de Deportes ha licitado por segunda vez la reforma y ampliación del Estadio de Gran Canaria, con el objetivo de que el recinto de Siete Palmas alcance la calificación energética A y la emisión cero. Una de las medidas clave es la instalación de una planta fotovoltaica de autoconsumo en la cubierta, con una potencia pico de 2.5 megavatios (MW).
El proyecto 'La Nube' contempla el uso de paneles solares bifaciales en las fachadas y la cubierta, sumando una potencia total de entre 2 y 5 MW. Se estima que esta generación fotovoltaica cubrirá aproximadamente el 35% de la demanda eléctrica anual del estadio, aprovechando la radiación difusa característica del clima canario.
Además de la energía solar fotovoltaica, se incorporarán cuatro aerogeneradores eólicos de 10 kilovatios (kW) cada uno. La estrategia de sostenibilidad se completa con el uso de energía solar térmica y aerotermia, y se estudiará la viabilidad de la geotermia somera para climatizar el edificio y producir agua caliente sanitaria.
Con la suma de todas las fuentes renovables propuestas, se prevé que el 45% de la demanda eléctrica anual del estadio sea cubierta por energía limpia. Para la producción de frío y calor, se emplearán bombas de calor y enfriadoras condensadas por aire, ubicadas en la cubierta transitable del fondo Norte.
La memoria del proyecto destaca que el sistema propuesto, con bombas de calor reversibles, permitirá cubrir la demanda de frío y calor de manera eficiente, logrando que la producción de calor sea gratuita en épocas intermedias. Esto supone una mejora significativa en la eficiencia energética y un ahorro en los gastos de explotación.
El informe de necesidad subraya la importancia de una envolvente edificatoria eficiente para maximizar el aprovechamiento de la energía limpia generada. El diseño arquitectónico integrará sistemas activos y pasivos de ahorro energético, con el fin de que 'La Nube' se convierta en un referente de sostenibilidad y eficiencia.




