La sala Rotario, ubicada en el área de oncología pediátrica del Hospital Materno-Infantil de Gran Canaria, se transforma en un espacio educativo donde los libros y los tratamientos conviven. Este entorno, impulsado por las consejerías de Educación y Sanidad, busca que la estancia hospitalaria sea lo menos estresante posible para los menores, ofreciendo un acompañamiento que va más allá de lo académico.
“"Hacemos algo más que enseñar en un hospital."
El trabajo de los docentes en estas aulas se adapta a la condición física y emocional de cada estudiante. Las clases pueden ser grupales en las salas comunes o individuales “a pie de cama”, siempre coordinadas con el personal de enfermería y los médicos. El objetivo es fomentar la socialización y ofrecer un sentido de normalidad, ayudando a los niños a evadirse de la enfermedad.
La red de atención educativa hospitalaria en Canarias cuenta con ocho aulas y unidades, y aproximadamente 15 docentes especializados. Durante el curso 2025-2026, se han registrado más de 1.500 atenciones educativas, abarcando desde Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional. Este servicio es fundamental para mantener el vínculo académico y facilitar la reincorporación de los alumnos a sus centros educativos de origen.
“"Acompañamos al alumnado por medio de la enseñanza para que pasen el proceso de la forma menos estresante posible."
La labor de los docentes, que forman parte del equipo terapéutico, se extiende también al apoyo a las familias, quienes encuentran en este servicio una forma de reducir la preocupación por el impacto de la enfermedad en el curso escolar de sus hijos. A pesar de que el servicio funciona desde los años noventa, aún muchas personas desconocen la existencia de estas aulas hospitalarias en Canarias, destacando la importancia de fechas como el Día Nacional del Niño Hospitalizado para visibilizar esta labor.




